Y en mi río egoísta dejo que te hundas… después de patearte desde la orilla: señorita altruista. Te arrastra mi vertiginoso cauce lleno de rocas gigantes redondeadas que dejan que tu frágil figura en vez de rebotar o rebanarse en mil pedazos se adapte a mis sombríos escondites…
Y en mi río egoísta dejo que te atemorices después de arrastrarte desde el centro: señorita altruista. Después de haber sido atraída tienes miedo a pesar de estar conmigo, pues controlo tus deseos. Si deseas salir yo te poseo, si deseas entrar yo te poseo, si deseas yo te poseo, si no: yo te poseo.
Desde donde nazco hasta donde supuestamente muero….
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