Revolver, barajar. Revólver y ¡Pum!
Un disparo seco a la orillita de las cartas para mandarlas volando.
Y ya que vuelen, se parecerán más a la vida.
Llena de hoyos y algunas cartas intactas pero inservibles.
Azarosa, como para poder apostar sin temor a ser acusado por fraude.
No por miedo a la muerte.
Por miedo a ser acusado por hacer trampa cuando se quiere ser legal
Legalidad para toparse con canciones que no nos gustan y poder así eliminarlas.
Eliminarlas para toparse con canciones que nos gustan, pero que no podríamos escuchar tan seguido.
Toparnos con ellas para ir en el carro y que nos den más ganas de fumar.
Tenemos la situación inicial.
Tenemos también, un conjunto finito de canciones.
Cuando nos toca una que no conocemos, no nos pega tanto.
Porque en sí, estamos pensando en azares, no tanto en la canción que nos tocó.
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