La gloria de los Slippery shrimps es la salsa agridulce mezclada con los toques de chile y ajo que salpican todos los camarones. El sabor del marisco embona a la perfección con los sabores que les menciono. No lleva ningún acompañamiento porque simplemente no lo necesita.
La porción es generosa como en todo restaurante chino que se precie. El servicio es amable y rápido. La experiencia vale mucho la pena aunque a muchísimas personas les encanta, y es muy posible que tengan que hacer fila.
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