{"id":1437,"date":"2019-07-14T09:53:29","date_gmt":"2019-07-14T14:53:29","guid":{"rendered":"https:\/\/paginasrandom.com\/impetuosa\/?page_id=1437"},"modified":"2020-09-10T12:23:03","modified_gmt":"2020-09-10T17:23:03","slug":"libro-de-cuentos-fabula-rasa-por-jose-perez","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/paginasrandom.com\/impetuosa\/libro-de-cuentos-fabula-rasa-por-jose-perez\/","title":{"rendered":"Libro de cuentos F\u00e1bula rasa por Jos\u00e9 P\u00e9rez"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image alignwide\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"634\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/paginasrandom.com\/impetuosa\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/portada-jose-perez-fabula-rasa-v5-634x1024.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-1452\" srcset=\"https:\/\/paginasrandom.com\/impetuosa\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/portada-jose-perez-fabula-rasa-v5-634x1024.png 634w, https:\/\/paginasrandom.com\/impetuosa\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/portada-jose-perez-fabula-rasa-v5-741x1198.png 741w, https:\/\/paginasrandom.com\/impetuosa\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/portada-jose-perez-fabula-rasa-v5-186x300.png 186w, https:\/\/paginasrandom.com\/impetuosa\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/portada-jose-perez-fabula-rasa-v5-768x1241.png 768w, https:\/\/paginasrandom.com\/impetuosa\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/portada-jose-perez-fabula-rasa-v5-15x24.png 15w, https:\/\/paginasrandom.com\/impetuosa\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/portada-jose-perez-fabula-rasa-v5-22x36.png 22w, https:\/\/paginasrandom.com\/impetuosa\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/portada-jose-perez-fabula-rasa-v5-30x48.png 30w, https:\/\/paginasrandom.com\/impetuosa\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/portada-jose-perez-fabula-rasa-v5.png 1920w\" sizes=\"auto, (max-width: 634px) 100vw, 634px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right dedicatoria-epigrafe\"><em>S\u00ed,<\/em><br><em>esta antolog\u00eda est\u00e1 dedicada a ti,<\/em><br><em>tambi\u00e9n.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right dedicatoria-epigrafe\"><em>Escrib\u00eda muy bien en esa \u00e9poca, dicho sea de paso, mucho mejor que ahora, ten\u00eda una convicci\u00f3n absoluta.<\/em><br><br>Ricardo Piglia<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>\u00cdndice<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<ul id=\"indice\">\n<li><a href=\"#cuento-1\">Verde, amarillo, rojo<\/a><\/li>\n<li><a href=\"#cuento-2\">Folie \u00e0 Deux<\/a><\/li>\n<li><a href=\"#cuento-3\">Marco Polo<\/a><\/li>\n<li><a href=\"#cuento-4\">Altar<\/a><\/li>\n<li><a href=\"#cuento-5\">Arlequ\u00edn<\/a><\/li>\n<li><a href=\"#cuento-6\">La inmensa calma de las noches de octubre<\/a><\/li>\n<li><a href=\"#cuento-7\">Pumped Up Kicks<\/a><\/li>\n<li><a href=\"#cuento-8\">M\u00e1rdurax: el canto sanguinario del guerrero fantasma (una novela \u00e9pica). Cap\u00edtulo 1 de la primera parte \u2014El canto de la espada en llamas que realmente puede matar arc\u00e1ngeles<\/a><\/li>\n<li><a href=\"#cuento-9\">La jaula<\/a><\/li>\n<li><a href=\"#cuento-10\">Cuarto lleno de cad\u00e1veres sosteniendo o tocando la fotograf\u00eda de un ni\u00f1o<\/a><\/li>\n<li><a href=\"#cuento-11\">Moho<\/a><\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<div id=\"cuento-1\"><\/div>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Verde, amarillo, rojo<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Paco es un puto llor\u00f3n. Por eso no le gusta estar con \u00e9l. En la primaria los pusieron a hacer un papalote con palitos de madera y ha estado jodiendo toda la tarde, que quiere ir a volarlo. Su pap\u00e1 lleg\u00f3 con cara de mi\u00e9rcoles a la casa y no se ha movido de donde est\u00e1, ni lo har\u00e1, porque en seguida del noticiero sigue el fut.<\/p>\n\n\n\n<p>Su mam\u00e1 no quiere saber nada, tampoco, est\u00e1 ocupada hablando de alguna cosa en la cocina con t\u00eda Luc\u00eda. Paco sigue jodiendo que quiere volar el papalote, desde ac\u00e1 lo oye. Ahora est\u00e1 a punto de hacer un berrinche enorme delante de t\u00eda Luc\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Sara, lleva a tu hermanito a volar su papalote ah\u00ed cerquita del r\u00edo, en la esquina, \u00e1ndale!<\/p>\n\n\n\n<p>Puto llor\u00f3n. Tal vez si se queda quieta y callada en su cuarto piensen que est\u00e1 dormida. Y si est\u00e1 dormida puede que mam\u00e1 no siga chingando y que incluso manden a dormir a Paco, al antirr\u00e1bico.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Sara, con una chingada!<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014 Ya voy, mami.<\/p>\n\n\n\n<p>A esta hora y en esta parte de la avenida tercer anillo, el tr\u00e1fico es pesado. Duele ver los r\u00edos de carros avanzando tan poco, como el agua de los desag\u00fces sobre el muro de la presa a la que su pap\u00e1 los llev\u00f3 hace un a\u00f1o. Si los desag\u00fces tuvieran sem\u00e1foros.<\/p>\n\n\n\n<p>Cruzar la avenida la pone nerviosa por esas luces. Mientras lo hace no puede detenerse a ver y siempre tiene esta impresi\u00f3n de que est\u00e1 cruzando cuando el rojo est\u00e1 a punto de cambiar y seguro que si es as\u00ed, ninguno de los adultos enojados que aceleran en cuanto el verde marca, dejar\u00edan de hacerlo, aunque fueran sus hijos los que estuvieran cruzando.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014La maestra nos regal\u00f3 pedacitos de lata de regresco para la cola del papalote.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014C\u00e1llate g\u00fcey. Se dice refresco.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Tiene una cola larga. Es como una estrella fugitiva. \u00bfTe gustan las estrellas fugitivas Sarita?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014No me digas Sarita, yo soy m\u00e1s grande g\u00fcey. Y c\u00e1llate. \u2014\u00bfFue muy agresiva? No. Est\u00e1 jugando. As\u00ed juegan ellos dos y Paco lo sabe\u2014. Y son fugaces, estrellas fu-ga-ces.<\/p>\n\n\n\n<p>Los carros est\u00e1n inm\u00f3viles y la luz es roja. Tienen tiempo de cruzar. Aprieta la mano de Paco y comienza a caminar, nerviosa, por el piano asf\u00e1ltico, con los sentidos alerta, atenta a la posibilidad de un claxon, de un motor en marcha. De repente siente que el ruido de los motores comienza a cambiar y ella reacciona de inmediato.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014 \u00a1Mi papalote! \u2014Los carros comienzan a avanzar. Alguno de ellos hace el intento de retener su carril. Hace tres d\u00edas esto le pas\u00f3. Casi la atropellan. No le dijo nada a nadie porque no quer\u00eda que la castigaran, pero una camioneta la alcanz\u00f3 a empujar poquito; le dej\u00f3 la pierna derecha bien morada.<\/p>\n\n\n\n<p>Est\u00e1 sujetando fuerte la mano de Paco mientras corre. Lo est\u00e1 haciendo bien. Ya casi llegan. Lo ve en su mente: la cola del papalote se ha enganchado en la rueda de un cami\u00f3n de transporte p\u00fablico. Paco grita y ella siente c\u00f3mo la mano de su hermano se le resbala.<\/p>\n\n\n\n<p>No. Claro que no. Lo tiene agarrado fuerte y aqu\u00ed est\u00e1 la mano. Desde la esquina del bald\u00edo, observa c\u00f3mo los carros avanzan; algunos aminoran la marcha al ver el papalote y lo rodean. Otros no lo ven o tal vez fingen no verlo y le pasan las llantas encima y cada vez que eso pasa, ella siente rabia.<\/p>\n\n\n\n<p>La luz seguro ahora est\u00e1 en rojo, porque todos los carros han parado. Ella sigue sosteniendo fuerte a Paco mientras caminan a recoger el papalote. Esta vez recoge los restos con calma y regresa a la esquina.<\/p>\n\n\n\n<p>Est\u00e1n construyendo un centro comercial aqu\u00ed, de esos peque\u00f1itos, con locales que siempre est\u00e1n cambiando porque nunca venden ni madre.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Mi papalote. Lo rompiste. Eres idiota y hueles a caca.<\/p>\n\n\n\n<p>El papalote tiene cordeles anudados para sostenerlo, que est\u00e1n fijos a los dos extremos transversales. la cola se ha perdido, pero en una inspecci\u00f3n minuciosa, determina que a\u00fan podr\u00eda volar. Paco llora, con ese llanto que le molesta tanto, que parece casi que se est\u00e1 ahogando. Puto llor\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Por una vez en su vida sabe c\u00f3mo calmarlo. As\u00ed que con el juguete en una mano echa una carrera larga por entre los matojos de hierba seca, hasta sentir casi que el mundo se detiene y entonces lo suelta.<\/p>\n\n\n\n<p>El papalote se eleva y ella piensa que no es el viento el que lo hace. Y tambi\u00e9n que no. Que no, porque ella es una muchachita muy responsable, m\u00e1s responsable de lo que podr\u00eda esperarse de su edad. As\u00ed dice su mam\u00e1 que es ella.<\/p>\n\n\n\n<p>El papalote planea unos segundos a apenas unos dos metros del suelo, entonces recuerda soltarle un poco m\u00e1s de cuerda y al hacerlo gana m\u00e1s altura, y m\u00e1s, y m\u00e1s, hasta que el hilo est\u00e1 tenso. Que no. Hace muy buen viento.<strong>\f<\/strong><\/p>\n\n\n\n<div id=\"cuento-2\"><\/div>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Folie \u00e0 Deux<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>No queda tiempo, pero es irrelevante. Tiempo. Hace dos horas uno de mis asistentes me pregunt\u00f3 por qu\u00e9 no cerrar el proyecto. Arrebat\u00e9 la autom\u00e1tica de uno de mis guardias y le vaci\u00e9 todo el cargador encima. No es una forma apropiada de terminar una junta de inversionistas. Se llevaron el cuerpo. Notificar\u00e1n a la familia. Si tiene familia. Tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p>Me qued\u00e9 en mi oficina. No recibo llamadas. Miro por el ventanal, por los monitores de seguridad y por el cristal de ese viejo reloj de \u00e9bano cuyo mecanismo, pienso, muri\u00f3 hace mucho. A veces creo escucharlo. Ya ni siquiera s\u00e9 qu\u00e9 estoy esperando, pero no llegar\u00e1.<\/p>\n\n\n\n<p>Asesin\u00e9 a un hombre con mis propias manos, m\u00faltiples testigos. Intento mantener la escena n\u00edtida. Decirme: criminal, escoria. Pero soy intocable. Mi papel en la trama admite estas p\u00e9rdidas colaterales; a fin de cuentas, son esta clase de arranques los que, precisamente, se esperan de m\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>La tarde avanza y mi sentimiento de culpa se queda atrapado entre las sombras que se alargan. Un \u00faltimo esfuerzo: recordar el nombre del pobre diablo, repetirme a m\u00ed mismo que no importa ya, qu\u00e9 hac\u00eda; aqu\u00ed adentro se ha vuelto inmortal. Tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p>Todo est\u00e1 cubierto. La pensi\u00f3n por accidente que su familia va a recibir supera lo que el cabr\u00f3n ganar\u00eda en su vida. Tambi\u00e9n habr\u00eda muerto en un choque de tr\u00e1fico, en un asalto o en un accidente a\u00e9reo. Incluso, tal como la cl\u00e1usula de su contrato real y el interno lo aseguran, lo pudo matar un accidente de trabajo genuino. Su trabajo era peligroso. Soy la \u00fanica fuerza de la naturaleza que paga su propia p\u00f3liza de seguro.<\/p>\n\n\n\n<p>Pensar en los motivos de mi reacci\u00f3n es el \u00faltimo basti\u00f3n que me queda. Fue la pregunta, me sac\u00f3 de balance. Ten\u00eda raz\u00f3n: en un ritmo paulatino, mis planes se vuelven cada vez m\u00e1s exc\u00e9ntricos. Entiendo que mi empresa es in\u00fatil. En lo que respecta a mi papel, fue calculado para volverme loco. No a que finja que lo estoy. Hay una diferencia. El \u00fanico consejo con el que cuento es que me relaje y me deje llevar, que no sobreanalice.<\/p>\n\n\n\n<p>Pas\u00e9 los primeros a\u00f1os pregunt\u00e1ndome c\u00f3mo ser\u00eda. Fui elegido para representar el papel por mi adaptabilidad, mantener la cabeza fr\u00eda y reparar racionalmente hasta en los \u00faltimos detalles de una sola manzana y as\u00ed, no dejaba de pensar que alguien cometi\u00f3 un grave error en considerar mi perfil id\u00f3neo. Pero ya lo comprendo. Todo, de entrada, radica en el tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p>Pasas un par de d\u00edas aqu\u00ed abajo y es imposible que logres creer: sol, luna, nubes y cielo, en general, te siguen resultando falsos; sabes que no son m\u00e1s que tecnolog\u00eda de proyecci\u00f3n de avanzada y utiler\u00eda. Un enorme montaje. Luego la noci\u00f3n de que m\u00e1s all\u00e1 de las rutas secretas de acceso, existe un mundo sobre el que este se basa, va diluy\u00e9ndose y olvidas que est\u00e1s actuando.<\/p>\n\n\n\n<p>Para cuando los enormes vac\u00edos de la trama comienzan a molestarte y te preguntas si nadie m\u00e1s los ve ya est\u00e1s imaginando explicaciones il\u00f3gicas y quedas a nada de forjar una liturgia personal de hip\u00f3tesis. Ah\u00ed comienzas a creer. Entonces est\u00e1s frito. Las preguntas emergen, sin que tengas control, una un poco m\u00e1s rara que la anterior:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 mantenerlo encerrado?<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQu\u00e9 caso tiene matarlo?<\/p>\n\n\n\n<p>Sobre todo: \u00bfcu\u00e1ntos pobres diablos de la medida de John Ewan Mckenzie han muerto sin una relaci\u00f3n directa a \u00e9l, que es el n\u00facleo de toda la operaci\u00f3n?<\/p>\n\n\n\n<p>Vamos, ni siquiera soy un cient\u00edfico real y por favor, no comencemos con mi faceta de magnate. Soy un actor, como todos los dem\u00e1s. Uno que termin\u00f3 con una suerte de protag\u00f3nico que parec\u00eda el golpe de suerte con el que so\u00f1aba, hasta que supo que ser\u00eda vitalicio y que, a diferencia de algunos James Bond, mi carrera, e incluso mi identidad, terminaban aqu\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQu\u00e9 puedo decir? la cantidad de ceros en mi contrato rebasaba con mucho cualquiera de mis sue\u00f1os. Eso cre\u00ed. Eso me dije. Tambi\u00e9n: que era cuesti\u00f3n de tiempo. Tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p>El proyecto mismo, cada detalle que se nos explic\u00f3 a m\u00ed y a un reparto en un auditorio subterr\u00e1neo, rebasaba por a\u00f1os luz cualquiera de mis conjeturas sobre el sueldo o la secrec\u00eda. Para cuando el uniformado hablaba de servir no solo a la patria, sino al destino de la humanidad y de c\u00f3mo esta decisi\u00f3n nos volv\u00eda h\u00e9roes an\u00f3nimos a todos, restaba que nos dejara ver la naturaleza secreta de esa sala de conferencias por medio de un interruptor que comenz\u00f3 a hundirla por un largo cord\u00f3n umbilical, hacia las entra\u00f1as de la tierra. Est\u00e1bamos listos para nuestro papel, todos.<\/p>\n\n\n\n<p>A\u00fan puedo sentir el orgullo. Muchos han estado aqu\u00ed antes que nosotros. Leyendas de Hollywood que desaparecieron y de las que no se supo m\u00e1s y muchas otras que jam\u00e1s fueron capturadas por c\u00e1mara alguna y apenas si terminaron una carrera de actuaci\u00f3n, antes de ser contratadas. D\u00e9cadas. Somos la quinta generaci\u00f3n. Yo soy el quinto y como con los otros cuatro, soy el \u00fanico que puede percibir qu\u00e9 tan cerca est\u00e1 mi jubilaci\u00f3n, mi \u00faltimo acto, con el advenimiento de mi propia locura. La puedo sentir, detr\u00e1s de todas estas bonitas palabras, ara\u00f1ando un muro cada vez m\u00e1s fr\u00e1gil.<\/p>\n\n\n\n<p>De tiempo y de espacio. Cuando pasan cosas como la que ocurri\u00f3 hoy, mi mente siempre termina aqu\u00ed: \u00bfpasaron por lo mismo mis antecesores? \u00bfPensaron en lo mismo? \u00bfDudaron de la misma forma, de todo esto, de s\u00ed mismos\u2026 de \u00e9l? La ficci\u00f3n nos devora a todos. Incluso a los guionistas, con los que tenemos una reuni\u00f3n cada mes y medio para discutir la trama. El nuevo arco argumental es sobre armas biol\u00f3gicas. Putos genocidas.<\/p>\n\n\n\n<p>Es imposible trabajar llevando una rutina de vida y esperar que un mes en Las Vegas, gastando un poco de tu enorme cuenta de banco, vigilado todo el tiempo v\u00eda sat\u00e9lite para que no intentes contactar a tus viejos conocidos, alejarte del \u00e1rea de \u2018recreo\u2019 o bien, romper la barrera de identidad, sea suficiente.<\/p>\n\n\n\n<p>El exterior termina pareciendo un sue\u00f1o extra\u00f1o, un disparate. Terminas olvidando c\u00f3mo se siente ser una persona normal. Entonces es posible vaciar el cargador completo de una autom\u00e1tica en el pecho de un asistente contable y no sentir ninguna culpa, decir: esto es normal, esto es lo que yo hago y ver c\u00f3mo todos a tu alrededor se est\u00e1n diciendo lo mismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Quiz\u00e1 incluso creen que esto ha sido parte del gui\u00f3n, que esto es lo que yo hago, que esto es normal.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfTodos los integrantes de este proyecto se vuelven locos tambi\u00e9n? \u00bfHe vivido la \u00faltima d\u00e9cada de mi vida en un complejo militar subterr\u00e1neo habitado y manejado por lun\u00e1ticos, por pacientes de una enfermedad para la que no hay cura posible? \u00bfEstoy destinado a morir creyendo en esta vida, en este mundo, en este montaje? Tal vez esta sea la \u00faltima oportunidad que tengo de poner las cosas en claro.<\/p>\n\n\n\n<p>Podr\u00eda asesinar a la mitad de la poblaci\u00f3n, tirarme a la otra mitad, organizar una competencia de lanzamiento de beb\u00e9s y cada d\u00eda derribar un edificio con sus habitantes dentro; si no fuese por las pesadillas. Es un fen\u00f3meno derivado de su proximidad. Se ha estudiado desde el principio, pero como todos lo dem\u00e1s, los resultados de las pruebas no son concluyentes, no hay ninguna explicaci\u00f3n. Tras d\u00e9cadas estamos a punto de estar seguros de que s\u00ed, lo que ocurre, ocurre. El l\u00edder de investigaci\u00f3n no para de hablar sobre los m\u00e1rgenes cognitivos de lo posible.<\/p>\n\n\n\n<p>Sue\u00f1os, enormes, en donde te conviertes en \u00e9l y puedes inspeccionar el fin del universo con solo dirigir la vista hacia el cielo. Sue\u00f1os en donde comprendes que aquella m\u00fasica, ese tono que viene y va como si fuera un p\u00e9ndulo ondulando sobre el mundo, es producto de la conjugaci\u00f3n de todos los pulsares cantando con la calma m\u00e1s enloquecedora. Sue\u00f1os en donde palabras inocentes como soledad e infinito te muestran su verdadera anatom\u00eda en el solitario eco del cosmos.<\/p>\n\n\n\n<p>Y las preguntas siguen. Son todas l\u00f3gicas, o as\u00ed lo parecen: hemos estado enga\u00f1\u00e1ndolo por casi un siglo. Si todo lo que se dice es cierto, en el fondo sabes que no hubi\u00e9ramos llegado tan lejos. Y todo lo que se dice de \u00e9l, es irrevocablemente cierto.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfLo hemos estado enga\u00f1ando? \u00bfEs posible enga\u00f1arlo? \u00bfEs posible que nunca nos haya escuchado, que nunca nos haya visto hablando con esos monstruos amorales de los guionistas? Guerra bacteriol\u00f3gica. Y debo comenzarla con un experimento fuera de control operado en orfanatorios.<\/p>\n\n\n\n<p>Hace un rato sal\u00ed del edificio a dar un paseo. Uno de los guardias me record\u00f3 la hora y me pregunt\u00f3 si no deseaba escolta. Mir\u00e9 la calle vac\u00eda y por un momento estuve de acuerdo con \u00e9l. Luego, me obligu\u00e9 a recordar que aquella calle no era una calle, que esta no es una ciudad y que si exist\u00eda un delincuente dentro de todo este enorme simulacro, ese soy yo.<\/p>\n\n\n\n<p>Tard\u00e9 media hora en llegar a la biblioteca p\u00fablica. La biblioteca es m\u00eda. Los empleados que trabajan en ella, son mis empleados. Ah\u00ed est\u00e1 guardada toda la informaci\u00f3n del proyecto, desde sus inicios, en la hemeroteca. Son de libre acceso. Todos los actores del proyecto tienen derecho y obligaci\u00f3n de documentarse sobre \u00e9l. \u00c9l es la causa de todo el proyecto, despu\u00e9s de todo.<\/p>\n\n\n\n<p>Los archivos de informaci\u00f3n tienen la forma de actas, escrituras de propiedad, contratos y diarios viejos. Su resguardo funciona gracias a la simplicidad: eso es lo que son, exactamente. Hay solo un documento, un libro de pastas negras, que no narra la historia de la ciudad. Es el \u00fanico que contiene el nombre de un lugar real, all\u00e1 arriba. El nombre del lugar es Tunguska. Ah\u00ed, a las 7:17 horas del 30 de junio de 1908, los sue\u00f1os comenzaron.<\/p>\n\n\n\n<p>Nadie sabe con exactitud si vino desde el espacio exterior, cruz\u00f3 la atm\u00f3sfera y luego gener\u00f3 una explosi\u00f3n termonuclear para transformarse en una forma de energ\u00eda tangible para el ser humano (es una hip\u00f3tesis probable) o si simplemente apareci\u00f3 ah\u00ed, naci\u00f3 ah\u00ed, con esa explosi\u00f3n, como consecuencia de algunos de los muchos mecanismos del universo que con seguridad ignoramos (tambi\u00e9n es probable).<\/p>\n\n\n\n<p>Por toda explicaci\u00f3n, tenemos una fotograf\u00eda del bosque hecho mierda, fechada al primero de julio de ese mismo a\u00f1o, titulada <em>bolcheviques y la luz de Tunguska<\/em>. Al menos eso es lo que la traducci\u00f3n asegura que la letra manuscrita al reverso, caracteres como de laberinto, dice.<\/p>\n\n\n\n<p>Uno de los camaradas sostiene una esfera de luz en las manos, de unos treinta cent\u00edmetros de di\u00e1metro. Es como un globo. Pero al verla, tu mente sabe que no es un globo. Ese mismo a\u00f1o, el due\u00f1o de la luz publicar\u00eda un trabajo filos\u00f3fico llamado <em>materialismo y empiriocr\u00edticismo<\/em>, pivotal respecto a uno de los cambios de mentalidad m\u00e1s importantes en nuestra historia.<\/p>\n\n\n\n<p>Y todo esto es publicidad barata, apenas un panfleto de sus dimensiones reales. Lo que s\u00ed es importante, es lo evidente: en ese momento, en el principio, eso era todo lo que \u00e9l era: una peque\u00f1a estrella que pod\u00edas sostener en las manos y quiz\u00e1, dejar sobre el bur\u00f3 antes de dormir, para que velara tus sue\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay un episodio incompleto despu\u00e9s. Calcular el grado de influencia que tuvo en la revoluci\u00f3n rusa y las guerras mundiales es complicado. Entender c\u00f3mo fue que pas\u00f3 de ser una suerte de fuente de energ\u00eda perpetua a asumir la forma de un beb\u00e9 que la inteligencia norteamericana resguard\u00f3 en una base militar en el desierto de Nevada a finales de la d\u00e9cada de 1930, requiere de una autorizaci\u00f3n de seguridad mucho mayor a la m\u00eda, todo es clasificado, y posible.<\/p>\n\n\n\n<p>Volv\u00eda loco a cualquiera que estuviera cerca. Las consecuencias m\u00e1s optimistas para los rasos encargados de resguardar la celda despu\u00e9s de un par de semanas oscilan entre el c\u00e1ncer, la distimia y la esquizofrenia. Las peores, escritas en la conclusi\u00f3n de una necropsia, llegan a describir cosas tan involuntariamente c\u00f3micas como \u201cmuerte por descuartizamiento autoinflingido durante un periodo de 72 horas\u201d. Fuera del detalle, las bit\u00e1coras lo describen como un beb\u00e9 muy lindo.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo encerraron por meses en un cuarto lleno de gas mostaza, le dispararon con toda clase de municiones, lo hicieron estallar y luego, despu\u00e9s del proyecto Manhattan, lo hicieron estallar muchas, devastadoras y hermosas veces m\u00e1s; el beb\u00e9 se ba\u00f1\u00f3 con Napalm por un a\u00f1o seguido y las primeras cepas virales de dise\u00f1o fueron dise\u00f1adas para intentar darle un resfriado e incluso, inspir\u00f3 el desarrollo de un proyecto que f\u00e1cilmente puede resumirse en el desesperado intento de ir y botarlo sobre la puta Luna y no, el proyecto termin\u00f3 siendo un despilfarro: el peque\u00f1o regres\u00f3 a casa a pie.<\/p>\n\n\n\n<p>Luego, un d\u00eda, uno de esos investigadores despeinados con un sueldo enorme tuvo la idea m\u00e1s revolucionaria en d\u00e9cadas de desarrollo armament\u00edstico: se le ocurri\u00f3 hablar con \u00e9l. As\u00ed descubrieron que, a estas alturas, el extra\u00f1o ni\u00f1o, un poco p\u00e1lido, dado a la tarea de no crecer, levitar y darle extra\u00f1os sue\u00f1os a las personas demasiado cercanas, de hecho, prestaba atenci\u00f3n, much\u00edsima. El investigador le regal\u00f3 una libreta taquigr\u00e1fica, le hizo una pregunta y muri\u00f3 en una semana. Luego, \u00e9l respondi\u00f3 la pregunta que le hab\u00eda hecho, sin dejar de anotar cosas (nadie ha visto lo que escribe) ah\u00ed: es probable, dijo para el registro audiovisual, a\u00fan en blanco y negro. En un mes parec\u00eda un adolescente.<\/p>\n\n\n\n<p>Hasta entonces algunas conclusiones parecieron tener sentido. La gente cerca de \u00e9l a\u00fan se volv\u00eda loca, pero el v\u00ednculo entre la mente humana y la forma en la que no solo era capaz de cambiar, sino de modificar la realidad del espacio que le conten\u00eda, nunca fue m\u00e1s evidente: todo se resum\u00eda a la inmedible habilidad de su interlocutor para depositar en \u00e9l un voto de fe. Alguien bosquej\u00f3 un m\u00e9todo para manejarlo y eventualmente, utilizarlo como un arma. Era complicado, pero razonable. Era probable.<\/p>\n\n\n\n<p>En resumen, todo lo que hab\u00eda que lograr era convencerlo (o transformarlo, si la palabra se ajusta mejor) a adoptar el papel de guardi\u00e1n de nuestra especie. Nuevos expertos fueron tra\u00eddos al proyecto desde varias \u00e1reas del conocimiento que hasta entonces no hab\u00edan sido contempladas; el lugar se llen\u00f3 de humanistas. Fueron los primeros guionistas. Se encargaron del primer borrador de esta historia, el primer trazo de la burbuja que esper\u00e1bamos, lo contuviera y nos mantuviera de verdad a salvo.<\/p>\n\n\n\n<p>Se construy\u00f3 la primer versi\u00f3n de la ciudad subterr\u00e1nea. Era mucho m\u00e1s humilde que la actual, pero era funcional y hasta se podr\u00eda decir que acogedora. Se eligieron sus primeros albaceas con base en el gui\u00f3n y con ello, se le dot\u00f3 de una identidad, de un prop\u00f3sito, de una funci\u00f3n respecto al hombre.<\/p>\n\n\n\n<p>Los guionistas se concentraron entonces en concretar sus habilidades y con ello, en limitarlas. Cu\u00e1ntas armas desarrolladas con el mero fin de da\u00f1arlo, cu\u00e1ntos avances tecnol\u00f3gicos justificados por su mera presencia, para que al final, todo fuera tan simple como aproximarle a alguien que creyera, sin lugar a dudas, que una piedrita te\u00f1ida, justo como la que llevo en el cuello, puede debilitarlo y tras un largo tiempo de exposici\u00f3n, quitarle la vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero as\u00ed funciona: todos los d\u00edas, una poblaci\u00f3n de actores en constante renovaci\u00f3n debido a las bajas por locura, debe fingir no reconocerlo gracias a un disfraz basado en un par de anteojos y un traje sastre. Todos los d\u00edas, los ciudadanos de esta ciudad, cuyo nombre surgi\u00f3 de alguien con un humor que me supera, deben montar una inacabable serie de accidentes, siniestros y cr\u00edmenes en los que est\u00e1n a punto de perder la vida, s\u00f3lo para que esta cosa baje capoteando desde el cielo m\u00e1s falso que hayas visto en tu vida y los salve, m\u00e1s r\u00e1pido que una bala, m\u00e1s potente que una locomotora y todo lo dem\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>Si alguien hubiera venido con esta teor\u00eda en mis tiempos de universitario, me habr\u00eda cagado de la risa; hace mucho que dej\u00f3 de hacerme gracia. Como cada uno de los habitantes de esta ciudad, me pregunto si no es \u00e9l el que est\u00e1 enga\u00f1\u00e1ndome. Haci\u00e9ndome creer, como al guionista al que se le ocurri\u00f3 la idea de su punto d\u00e9bil y al que el nombre de mi personaje hace honor, que en serio teme por los cr\u00edmenes y los diab\u00f3licos y elucubrados planes que desarrollo para destruirlo; haci\u00e9ndonos creer que lo tenemos contenido, que se traga nuestras actuaciones baratas, que este es el mundo real, que su fortaleza est\u00e1 en La Ant\u00e1rtida y que en unos minutos es capaz de abandonar la atm\u00f3sfera y viajar por el espacio exterior en vez de chocar de cara con el techo de esta b\u00f3veda.<\/p>\n\n\n\n<p>Como dije ya, mi final se acerca. La historia de mi estirpe en esta trama me exige, como a un wrestler, retirarme con la mayor pirotecnia y fanfarria; un \u00faltimo plan magistral, tejido a la talla del imperio que pretendo derribar. Temo que quiz\u00e1, lo que los guionistas me han dejado, contra lo que se me ha ocurrido, vaya a ser, al final, un tanto decepcionante y es as\u00ed como, al menos en mi memoria, esta era de la vi\u00f1eta ha quedado bautizada: la era de la decepci\u00f3n. Creo que lo dice todo o que dice todo lo que hay que decir.<\/p>\n\n\n\n<p>Ante lo que mis antecesores realizaron, parecer\u00e1 poca cosa, lo s\u00e9 y lo admito: he decidido hacerlo porque siento que no me queda m\u00e1s, que esto es lo \u00fanico que me queda. No intentar\u00e9 atraer a la luna hacia una colisi\u00f3n fatal, no asesinar\u00e9 a esa pobre mujer tan esquizoide y neur\u00f3tica como todas las que suelen elegirse para representar a la se\u00f1orita Lane y ni siquiera, caray, voy a intentar matarlo.<\/p>\n\n\n\n<p>Voy a volar en pedazos la c\u00fapula de esta farsa, ni m\u00e1s, ni menos. Necesito verla caer. Necesito ver qu\u00e9 pasa despu\u00e9s y claro, ahora, justo ahora, ruego en silencio para que los misiles impacten con algo y que no, que el benefactor del mundo no les detenga antes o bien, que no se pierdan sin rumbo, en el ilimitado azul del cielo, tal como siempre ocurre en mis sue\u00f1os; a un momento de que la impresi\u00f3n indefinida de ver a la propia vida como un montaje que ha perdido toda proporci\u00f3n, desmienta por fin lo que creo real.<strong>\f<\/strong><\/p>\n\n\n\n<div id=\"cuento-3\"><\/div>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Marco Polo<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Estaba distra\u00eddo. Choc\u00f3 con ella dando vuelta a la esquina por una de las calles empedradas del centro hist\u00f3rico. Hab\u00edan sido compa\u00f1eros en la carrera, pero nunca hablaron. Desapareci\u00f3 de clases m\u00e1s o menos a la mitad del segundo semestre.<\/p>\n\n\n\n<p>(La recordaba callada. Ten\u00eda uno de esos rostros como dise\u00f1ados para un gesto en particular. Un grito cinematogr\u00e1fico, lleg\u00f3 a pensar un d\u00eda durante clases)<\/p>\n\n\n\n<p>La llam\u00f3 por su nombre mientras recog\u00eda sus papeles. Ella quiso recordarlo tambi\u00e9n.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfTe llamas Alejandro? \u2014Tir\u00f3, segura de que iba a fallar.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Ese soy yo, Alejandro. \u2014Minti\u00f3. Sonrieron. Recogieron los papeles que abrazaba hasta el momento del choque. Su rostro dibuj\u00f3 un esfuerzo adicional de localizarlo en alguna parte de su vida, en al menos una escena.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Estuviste en la carrera un par de semestres, de ah\u00ed \u2014explic\u00f3, extendi\u00e9ndole el \u00faltimo fajo de p\u00e1ginas sin lograr mirarlas bien, \u00bferan algo como actas legales? S\u00ed, algo como eso.<\/p>\n\n\n\n<p>(El caf\u00e9 les quedaba cerca y pens\u00f3 r\u00e1pido. Iba para all\u00e1 de todas formas, pens\u00f3 r\u00e1pido de nuevo)<\/p>\n\n\n\n<p>Hablaron de libros. Durante la descripci\u00f3n de sus lecturas, ella se quedaba en silencio y lo miraba como recorriendo los trazos de su rostro con una pluma invisible. Algo le preocupaba. O tal vez ten\u00eda prisa.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00c9l solo necesitaba hablar. Ella a\u00fan no decid\u00eda. Mocca, le dijo pasado un rato al mesero.<\/p>\n\n\n\n<p>Viv\u00eda sola en un departamento modesto, tercer piso, en una habitacional en la orilla sur de la ciudad. Despu\u00e9s de darse de baja en la universidad hab\u00eda pasado por un pu\u00f1o de trabajos de mierda, alimentando la esperanza de, un d\u00eda, publicar sus libros y volverse famosa con alguna de sus novelas de miedo. Lo dijo as\u00ed: novelas de miedo.<\/p>\n\n\n\n<p>(Su estanter\u00eda: King, Machen, Lovecraft; manuales de anatom\u00eda, de redacci\u00f3n; Farabeuf, El faro y El hombre que fue Jueves)<\/p>\n\n\n\n<p>Un par de pasos m\u00e1s cerca le ganaron el derecho a algunos originales y la solicitud de que los revisara. Hab\u00eda aceptado en condiciones muy similares a las que ella eligi\u00f3 ese mocca.<\/p>\n\n\n\n<p>No es que desestime tus intenciones literarias en particular, ensay\u00f3 varias veces para la conversaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>(Intent\u00f3 leerlos, en serio, todo un fin de semana. Terribles. Ahorcados, aparecidos, demonios, extraterrestres, momias, vampiros. Nadie la habr\u00eda condenado por no tratar)<\/p>\n\n\n\n<p>Se los devolvi\u00f3 la tercer noche que pasaron juntos, con su mejor sonrisa.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Est\u00e1n muy bien, est\u00e1n muy bien. Tal vez convenga revisar ciertos conceptos de estilo, de gram\u00e1tica, de sint\u00e1xis; y\u2026 pero, en esencia, muy bien, \u00a1muy bien!, \u00bfeh?<\/p>\n\n\n\n<p>En alg\u00fan momento en el que los dos miraban hacia el techo, cosech\u00f3 una pregunta que ten\u00eda un rato creciendo por ah\u00ed: ese gesto extra\u00f1o con el que a veces lo miraba, \u00bfpor qu\u00e9 a veces lo miraba as\u00ed?<\/p>\n\n\n\n<p>De entrada no le hab\u00eda preocupado, no era nada m\u00e1s que un extra\u00f1o con el que hab\u00eda chocado, pero ten\u00edan m\u00e1s de un mes saliendo y el gesto no desaparec\u00eda. Ella respir\u00f3 lento y cerr\u00f3 los ojos un momento. La boca le tembl\u00f3 con un tic de nerviosismo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Temo que no seas real. Un d\u00eda descubr\u00ed que hab\u00eda personas que no ten\u00edan sombra.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfD\u00f3nde? \u2014De acuerdo, la pregunta era est\u00fapida, pero sacado de su personaje, era el primer signo de interrogaci\u00f3n con el que se hab\u00eda topado.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014No s\u00e9. En cualquier parte. En cualquier calle. No es que sean como monstruos, ni nada. Simplemente no tienen sombra. El sol les da de lleno y no proyectan ninguna.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Ah. \u2014De nuevo: no ten\u00eda la menor idea de c\u00f3mo deb\u00eda responderse ante algo como esto.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014A veces les faltan otras cosas. Un brazo. Una pierna. La mitad de la cara. La piel. Pero se portan igual que todos los dem\u00e1s. Nadie nota lo que les falta. Lo peor es la ni\u00f1a. Una ni\u00f1a con un vestido blanco con estampado de rosas.<\/p>\n\n\n\n<p>Un sonoro \u201cay, cabr\u00f3n\u201d surgi\u00f3 y se multiplic\u00f3 en el interior de su cabeza como el patr\u00f3n de un papel tapiz. No se hab\u00eda preguntado nada sobre Consuelo hasta este momento. Encendi\u00f3 un cigarro.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014No ten\u00eda\u2026 la ni\u00f1a no ten\u00eda\u2026 \u2014Una risita nerviosa la hizo temblar\u2014. Entonces me alej\u00e9 de todo. No pod\u00eda confiar, no puedo, \u00bfde qu\u00e9 forma? Cualquiera puede ser una de esas cosas, \u00bfme entiendes? Por eso comenc\u00e9 a escribir historias de miedo. Llevo mi libreta y cuando los veo, escribo. \u00bfEntiendes?<\/p>\n\n\n\n<p>Exhal\u00f3 despacio el humo del cigarro.<\/p>\n\n\n\n<p>(S\u00ed, esto es lo que pasa cuando se sale con una completa desconocida. Pero puede ser peor. Puede ser, adem\u00e1s, una loca peligrosa)<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfDe verdad pas\u00f3 tanto entre ellos sin que lo viera? \u00bfEstaban tan cerca?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfAlejandro? No me digas que te asusta, por favor. \u00bfAlejandro? \u00bfAlejandro?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014No me llamo Alejandro. \u2014No la volte\u00f3 a ver. Alcanz\u00f3 sus pantalones en el suelo y comenz\u00f3 a vestirse\u2014. No fue con mala intenci\u00f3n. No quise corregirte y a partir de ah\u00ed pues\u2026 nunca supe cu\u00e1ndo o c\u00f3mo decirte.<\/p>\n\n\n\n<p>Acab\u00f3 de vestirse y se qued\u00f3 sentado en la cama. Pod\u00eda escucharla respirar. \u00bfDeb\u00eda dec\u00edr algo m\u00e1s? Se acab\u00f3 el cigarro, se levant\u00f3 de la cama y se fue. No la busc\u00f3 despu\u00e9s, ni ella a \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p>(Y pasar\u00e1 mucho tiempo antes de que detecte la fobia. Tanto, que para cuando se convierta en un problema, no sabr\u00e1 d\u00f3nde se origin\u00f3: un horror absoluto a los espejos)\f<\/p>\n\n\n\n<div id=\"cuento-4\"><\/div>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Altar<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>La camioneta fue aminorando la marcha hasta detenerse, casi sin maniobrar, en un espacio vacante. Ah\u00ed apag\u00f3 el motor. El interior emit\u00eda los acordes de bachata provenientes de una radioemisora local; en el asiento de atr\u00e1s, se distingu\u00eda la pantalla de un m\u00f3vil que se encend\u00eda por unos momentos y luego se apagaba.<\/p>\n\n\n\n<p>Era una tarde lenta y gris. El viento soplaba despacio, arrastrando las hojas secas de los abedules, plantados por el municipio y los vecinos, separados en espacios de cinco o seis metros. La mayor\u00eda de los bur\u00f3cratas hab\u00edan salido temprano y el tr\u00e1fico hab\u00eda muerto con ellos llegando a puerto.<\/p>\n\n\n\n<p>La puerta de atr\u00e1s se abri\u00f3 y de ella sali\u00f3 una mujer vestida con un su\u00e9ter de color negro, lentes oscuros y cabello de tinte rojo recogido hacia atr\u00e1s. La mujer mir\u00f3 a su celular y luego hacia la casa en la acera frente al carro. Camin\u00f3 hacia el barandal, las puertas de piloto y copiloto se abrieron.<\/p>\n\n\n\n<p>La mujer grit\u00f3 un nombre. Lo grit\u00f3 varias veces. M\u00e1s de diez, mientras hac\u00eda sonar el barandal con una llave. Los vecinos no se ponen de acuerdo de si fue \u201cDaniel\u201d, \u201cRicardo\u201d, o \u201cFrancisco\u201d; uno de ellos, una do\u00f1ita, insist\u00eda en que fueron los tres, en sucesi\u00f3n, pero trascendi\u00f3 luego que estaba enferma por su edad.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Detr\u00e1s de ella, un hombre alto y no tanto gordo sino m\u00e1s bien cuadrado, de nariz chata y ojillos insignificantes resguardados tras unas lentillas demasiado peque\u00f1as para el tama\u00f1o de su rostro y una mujer m\u00e1s alta y algunos a\u00f1os mayor que la primera, morena, observaron a su acompa\u00f1ante.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuadrado dijo algo dirigi\u00e9ndose a la pelirroja, a continuaci\u00f3n se\u00f1al\u00f3 hacia uno de los costados de la fachada, donde hab\u00eda un timbre. La mujer camin\u00f3 hacia \u00e9l, lo presion\u00f3 un par de veces y volvi\u00f3 a gritar.<\/p>\n\n\n\n<p>Para muchos de los vecinos de los domicilios colindantes, este fue el momento en que el esc\u00e1ndalo afuera atrajo su atenci\u00f3n; no tanto porque aquello fuera de verdad un esc\u00e1ndalo; sino por la particular antig\u00fcedad del tradicional barrio hacia el centro de la ciudad de Aguascalientes, que hab\u00eda poblado esta cuadra particular de jubilados atentos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014 \u00a1No quiero hacer esto! \u2014Grit\u00f3 hacia una de las ventanas de la casa, amplificando el grito con ambas manos\u2014. Ya no tengo opciones. Necesito sanar.<\/p>\n\n\n\n<p>Cierto sobrino o nieto que durante aquella temporada estaba de visita en casa de su t\u00eda, su abuela o tal vez su t\u00eda abuela, ha llegado a afirmar, al contarle a sus conocidos, que tiene un video de aqu\u00e9l momento y que, en \u00e9l, se puede apreciar c\u00f3mo una de las cortinas de las ventanas del piso superior se mueve, de esa forma en que solo puede causarlo un observador.<\/p>\n\n\n\n<p>Cierto o no y por finalmente irrelevante que el movimiento resulte, a continuaci\u00f3n, el silencio y la voz del viento siguen siendo la \u00fanica respuesta para la dama. En consecuencia, ella hace una se\u00f1a a Cuadrado. Cuadrado abre el maletero del carro y comienza a bajar algunas cosas y a llevarlas hacia la fachada de la casa.<\/p>\n\n\n\n<p>Morena se acerca a Pelirroja y habla con ella algunos minutos. El contenido de la conversaci\u00f3n, por las distancias que imperan entre ellas y las ventanas de los testigos, es tan nebuloso como para no requerir espacio; los ademanes de enojo y reproche, no: discuten y la discusi\u00f3n aumenta.<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras esto ocurre, la procesi\u00f3n de Cuadrado no se detiene. Del maletero emerge un peque\u00f1o inventario de efectos personales: bolsas de pl\u00e1stico para la basura desde las que asoma un pantal\u00f3n de mezclilla o la punta de un zapato deportivo; perfumes con distintas cantidades, envases vac\u00edos; un par o hasta tres cajas repletas de libros y engargolados y un peque\u00f1o televisor.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando la descarga termina, las cosas han quedado m\u00e1s o menos organizadas delante del barandal; las constelaciones son inquietantes, pero en ellas puede adivinarse un tono peculiar, un gusto que las unifica \u2014una esencia, vaya\u2014 correspondiente a su propietario. La conclusi\u00f3n es un\u00edvoca: las cosas de un hombre, acuerdan todos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Basta! \u00a1Necesito sanar y lo sabes! \u2014El grito empuja a Morena, que levanta las manos en tregua mientras el viento hace que su vestido p\u00farpura, de dise\u00f1o abstracto, baile ligeramente hacia el poniente.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014No quiero hacer esto. Sabes bien que no quiero hacer esto, pero no me dejas otra opci\u00f3n. Estoy harta de esperar; t\u00fa no quieres cambiar y tus mentiras solo han terminado por hacerme sentir la mujer m\u00e1s tonta del mundo. No quiero saber m\u00e1s de ti, \u00bfme escuchaste?<\/p>\n\n\n\n<p>Pelirroja camina hacia Cuadrado, que para ese momento lo espera como al final de una ceremonia, con un bid\u00f3n de gasolina en las manos. Pelirroja lo toma y comienza a empapar todos los art\u00edculos contra el barandal.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Aqu\u00ed est\u00e1n todas tus cosas, como me las pides cada vez que me vuelves loca por tel\u00e9fono. Tu ropa de marca. Tus perfumitos de cinco mil pesos. Tus putos libros. Tus pendejos manuscritos que no quieren en ninguna parte.<\/p>\n\n\n\n<p>La enumeraci\u00f3n pudo haber sido m\u00e1s larga o m\u00e1s corta, lo que para este punto importa en realidad son las intenciones claras que se dibujan detr\u00e1s del aroma, que para cuando termina, ha inundado la calle y visitado el interior de todas las ventanas hacia el exterior.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Y aqu\u00ed est\u00e1 el original por el que tanto lloraste. El que dijiste que era el m\u00e1s importante de todas las cosas que hab\u00edas dejado. Los cuentos de tu amigo. Son aburridos y est\u00fapidos. Como t\u00fa.<\/p>\n\n\n\n<p>El engargolado que sostiene en sus manos es m\u00e1s grueso que el resto, tanto que la peque\u00f1a llama tarda un rato en prenderse a las p\u00e1ginas. Cuando aquello es una antorcha, la pelirroja retrocede algunos pasos hacia atr\u00e1s, hace un lanzamiento y causa un peque\u00f1o incendio que para este momento se confunde con la luz del atardecer en la ciudad.<\/p>\n\n\n\n<p>Al abordar, el orden se invierte: es Cuadrado el primero en subir al carro y darle marcha, le sigue Morena en el asiento del copiloto y finalmente, muchos dicen que luego de soltar un llanto tal vez demasiado dram\u00e1tico y declarar algo, que no grita con la misma intensidad que el resto de su canto de guerra, Pelirroja, atr\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>El carro acelera con cuidado y desaparece. Para cuando aparece un carro patrulla y una de las unidades de bomberos que rara vez salen de su estaci\u00f3n, se sabe que la descripci\u00f3n de los particulares no incluye las placas del veh\u00edculo y que, en efecto, como en el a\u00f1o anterior, nadie ha vivido en aquella casa desde cinco a\u00f1os o tal vez m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>S\u00ed, el dato hace tierra en los mitos y leyendas de la localidad. Mientras veo a la patrulla y al carro de bomberos que ha apagado el fuego alej\u00e1ndose, tengo una pregunta que ya ning\u00fan vecino est\u00e1 para responder: \u00bfson los perpetradores los mismos cada a\u00f1o? \u00bfson las mismas cosas cada a\u00f1o?<\/p>\n\n\n\n<p>Entre charcos y ceniza pegada a la banqueta, levanto un pedazo de papel. Lo he guardado de aquella tarde. Leerlo no me explic\u00f3 nada entonces, ni lo hace ahora:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cveniente de seguir escribiendo despu\u00e9s de muerto es la motricidad [ilegible], no hay forma de atinar [ilegible] un punto a la i.\u201d.<strong>\f<\/strong><\/p>\n\n\n\n<div id=\"cuento-5\"><\/div>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Arlequ\u00edn<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Iba a mirar a su jefe a los ojos y a decirle que el cond\u00f3n se les rompi\u00f3 o que ella-le-dijo-que-se-cuidaba. Hab\u00edan sido responsables. Se hab\u00edan cuidado. Neta. \u00c9stas eran cosas del destino. En fin. Si te toca aunque te quites. \u00bfVerdad, pap\u00e1? \u00bfVerdad que s\u00ed?<\/p>\n\n\n\n<p>Neta, jefe, la culpa la tienen mis vagabundeos sobre su espalda, los aromas que bailan y forman ese hueco, a donde el tiempo va a esconderse cuando se cansa de andar. Es que as\u00ed dec\u00eda el poema que Paty le hab\u00eda escrito. No le entend\u00eda ni madre pero sonaba chido.<\/p>\n\n\n\n<p>Era mucho darle vueltas. Nada m\u00e1s se hab\u00eda venido poquito en ella. Ella tampoco lo quit\u00f3. Hab\u00eda estado chido, como ac\u00e1, amor verdadero, ching\u00f3n; aunque luego se le figuraba que ella nom\u00e1s le daba chance. Ya se le hab\u00eda atrasado antes. Todo leve. No pasa nada.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 siempre pensaba que todo iba a salir culero? Neta qu\u00e9 necesidad. No hab\u00eda pasado las otras veces. \u00c9l era un m\u00e1ster en controlar sus mec\u00e1nicos. A lo mejor se los hab\u00eda echado dentro, pero poquito. Seguro no alcanzaba con eso.<\/p>\n\n\n\n<p>Y bueno, va, suponiendo, \u00bfcu\u00e1nto cuesta un aborto? Seguro que su jefe le pon\u00eda el dinero. Hasta iba a saber qui\u00e9n pod\u00eda hac\u00e9rselo a Paty sin que la destriparan con un machete en un rastro con fetos abortados colgando de ganchos, como los de la portada de Cannibal Corpse.<\/p>\n\n\n\n<p>Su jefe era ginec\u00f3logo. No hab\u00eda pedo. Adem\u00e1s, ten\u00eda problemas m\u00e1s cabrones. Neta. Se hab\u00eda llevado tres asignaturas por las escapadas con Paty al rancho de la salida a San Luis. Necesitaba conseguir los apuntes para pasar los extras.<\/p>\n\n\n\n<p>S\u00ed, no val\u00eda la pena. Si algo pasaba lo iban a arreglar sin chingar ninguna vida. De cualquier forma, nadie aqu\u00ed quer\u00eda un\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Vas, g\u00fcey.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfEh?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Que sigues, no te hagas g\u00fcey, ya perdiste la reina.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Va, va.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfY c\u00f3mo acab\u00f3 todo pinche preocupado? Qu\u00e9 pedote. Mario mir\u00f3 el pe\u00f3n que estaba a punto de mover. Pinche Mario, siempre jugaba igual esta madre. Sobre la reina. Y como \u00e9l se distrae pensando mamadas, gana. No importaba. Le ganaba cualquier d\u00eda, o ninguno. Neta.<\/p>\n\n\n\n<p>Se tante\u00f3 las bolsas. El Mario pate\u00f3 la cajetilla abajo de la banca. No supo cu\u00e1ndo se le hab\u00eda ca\u00eddo. Estornud\u00f3 por el puto polen de la temporada. De todas formas le cagaba la universidad.<\/p>\n\n\n\n<p>All\u00e1 otras personas m\u00e1s felices, m\u00e1s relax, re\u00edan en una de las mesas de la cafeter\u00eda. Ac\u00e1 enfrente otras personas m\u00e1s brillantes, m\u00e1s chidas, sacaban copias de los apuntes que \u00e9l tambi\u00e9n ocupaba. No les hablaba a esos g\u00fceyes ni a aqu\u00e9llos. Ni pedo.<\/p>\n\n\n\n<p>Pensar en eso lo pon\u00eda denso. \u00c9l no pod\u00eda vivir as\u00ed, normal. Iba a perder en esta madre y se ir\u00eda con Paty al rancho. Iban a intentar hablar, pero no les iba a salir. Coger\u00edan de nuevo. Todo seguir\u00eda igual. \u00bfPara qu\u00e9 chingados se preocupaba?<\/p>\n\n\n\n<p>A lo mejor pensar bien si era un retraso o si esas dos gotitas ya se estaban haciendo un beb\u00e9. Chingado. Por pinche caliente. Se lo imaginaba all\u00e1 dentro. Si se lo imaginaba mucho el beb\u00e9 despertaba. Y estaba mal. Era uno de esos beb\u00e9s arlequ\u00edn, como el que vio en Faces of Death.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00c9l no cre\u00eda en el alma, pero s\u00ed le daba ansias pensar qu\u00e9 tan conscientes eran los fetos. Se sent\u00eda culero pensar que todo lo que iba a vivir era c\u00f3mo lo sacaban a pedazos, como un pinche mu\u00f1equito: las piernitas, los bracitos, la cabecita y lo dem\u00e1s. A lo mejor ni sent\u00eda ni pensaba. O muy poco.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero cuando Paty llegue le va a decir que todo chido, que ya. Como las tres veces pasadas. Primero se sent\u00eda chido, luego culero. La bronca es que la neta no la amaba, nom\u00e1s que le lat\u00eda un chingo. Estaba bien buena y no se pod\u00eda aguantar. Y si ella quer\u00eda seguir \u00e9l tambi\u00e9n iba a querer. Neta.<\/p>\n\n\n\n<p>Y si no, \u00bfqu\u00e9 tan caro era un aborto? Un llanto de beb\u00e9 le lleg\u00f3 de alg\u00fan lado. No sonaba ac\u00e1 de miedo. Mir\u00f3 a su alrededor y no ubic\u00f3 de d\u00f3nde ven\u00eda. Luego escuch\u00f3 la voz de Paty diciendo:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Adivina.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfUn beb\u00e9?, pens\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Hola, mi amor.<\/p>\n\n\n\n<p>Mario se quit\u00f3 las manos de los ojos y levant\u00f3 el rostro hacia su novia. Se besaron. Paty salud\u00f3 al amigo-con-el-que-su-novio-jugaba-ajedrez y luego se sent\u00f3 en el regazo de su novio. Mario la abraz\u00f3 por la cintura. Platicaron de mamadas. Paty no le hac\u00eda ninguna se\u00f1a. Sigui\u00f3 busc\u00e1ndole los ojos a Paty hasta que perdi\u00f3 el juego de ajedrez. Cuando se desesper\u00f3, se levant\u00f3 y les dijo que ya se iba. Le mand\u00f3 mensajes a Paty todo el fin. Ella no le contest\u00f3. Se preocup\u00f3 un chingo por el pedo. Se le hizo gacho que la morra nunca le dijo qu\u00e9 pedo. Siempre que se acuerda siente culero. Neta.\f<\/p>\n\n\n\n<div id=\"cuento-6\"><\/div>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>La inmensa calma de las noches de octubre<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>El dedo cay\u00f3 al suelo. La velocidad del dolor respondi\u00f3 al n\u00famero de terminales nerviosas disponibles y a la viabilidad con que el impulso bioel\u00e9ctrico se emiti\u00f3 hacia el sistema nervioso central; luego, el hecho se interpret\u00f3 sumergi\u00e9ndose lentamente en su consciencia. El dolor no cab\u00eda en el reino de las medidas, ni en ninguno, pero trat\u00f3 en todos.<\/p>\n\n\n\n<p>Aull\u00f3. Los p\u00e1jaros durmiendo pl\u00e1cidamente en los \u00e1rboles de la finca abandonada hacia la salida a San Lu\u00eds huyeron, como respondiendo al tiro de una escopeta. Cuando se le vaciaron los pulmones, su est\u00f3mago tom\u00f3 el relevo con un cuajar\u00f3n de caldo de pollo batido.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Perd\u00f3n, perd\u00f3n, lo siento, disc\u00falpame, perd\u00f3n! Es nada m\u00e1s uno, es nada m\u00e1s uno mi amor, es nada m\u00e1s uno, solamente; tranquilo, tranquilo, respira.<\/p>\n\n\n\n<p>Aspir\u00f3 fuerte, sinti\u00f3 n\u00e1useas. Mir\u00f3 su dedo en la duela de madera apolillada del hall principal. Pod\u00eda sentir su dedo, pero lo estaba mirando ah\u00ed. Los instantes se extendieron como los angustiosos metros de una ca\u00edda.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9 ganas con esto? \u00bfQu\u00e9 ganas con esto?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Me protejo. Perd\u00f3name amor, si hubiera otra forma\u2026 si hubiera cualquier otra forma\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014No, otro no, otro no, \u00a1Otro no por favor!<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Son solo cuatro m\u00e1s mi amor.<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras forcejeaba, Paulo record\u00f3 la noche en que la conoci\u00f3; hab\u00eda venido a tirar piedras y beber cerveza a la finca, con unos amigos.<\/p>\n\n\n\n<p>Uno de ellos hab\u00eda insistido en venir aqu\u00ed por las apariciones; como otro hab\u00eda sido amedrentado al negarse, por maric\u00f3n, cuando el grupo lo busc\u00f3 con la vista \u00e9l elev\u00f3 los hombros, \u00bfqu\u00e9 m\u00e1s daba?<\/p>\n\n\n\n<p>Luego los dem\u00e1s hab\u00edan hu\u00eddo al encontrarla en una de las alcobas del piso superior.<\/p>\n\n\n\n<p>El pulgar cay\u00f3 con un solo apret\u00f3n de las pinzas. El dolor y la fuerza con que las manos de Eliora lo detuvieron y lo jalaron del brazo, lo tir\u00f3 de la silla.<\/p>\n\n\n\n<p>Repiti\u00f3 cientos de veces la palabra no, cientos. \u00bfPor qu\u00e9 si se hab\u00eda enamorado de ella, ten\u00eda que lastimarlo, por qu\u00e9 ten\u00eda que herirlo?<\/p>\n\n\n\n<p>Retorci\u00f3 las piernas, patale\u00f3; cuando Eliora sigui\u00f3 de inmediato con el medio y el anular se atragant\u00f3 con su v\u00f3mito, Eliora le detuvo la cabeza, para que pudiera escupir.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014S\u00f3lo falta el me\u00f1ique, por hoy es suficiente, amor.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Mi mano\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>El dolor lo asfixi\u00f3 como una nube, su mente no soport\u00f3 m\u00e1s, su vista se oscureci\u00f3 por completo y durante unos momentos intent\u00f3 concentrarse solo en su respiraci\u00f3n, imaginando que eso bastar\u00eda para poder olvidar los huecos espantosos y coronados por bordes irregulares de hueso y m\u00e9dula, al menos un momento.<\/p>\n\n\n\n<p>Despert\u00f3 inmovilizado, en el s\u00f3tano. La mano le escoc\u00eda por debajo de los vendajes. Ten\u00eda una mordaza en la boca. Una mara\u00f1a de luz se colaba por entre los tablones que tapiaban el agujero sobre una de las juntas de techo y pared. All\u00e1, en la oscuridad, Eliora se levant\u00f3 de entre un mont\u00f3n de cacharros y escombros y camin\u00f3 con timidez hacia \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Yo no puedo amar, Paulo. \u2014llevaba a\u00fan las pinzas en una mano. La visi\u00f3n lo hizo replegarse hacia atr\u00e1s y chocar la cabeza contra la pata de una mesa llena de herramientas que tintinearon con la sacudida. Lanz\u00f3 un resoplido por la nariz.<\/p>\n\n\n\n<p>Fue hasta ese momento que entendi\u00f3 que estaba mirando a Eliora por un solo ojo e intent\u00f3 parpadear. Grit\u00f3 de nuevo, con todas sus fuerzas, las l\u00e1grimas le ardieron.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Me violaron antes de matarme, me trajeron aqu\u00ed porque de aqu\u00ed la gente est\u00e1 acostumbrada a confundir el llanto con el viento y seguir su camino. Dur\u00e9 dos semanas viva. Eran tres. Se turnaban. Cada vez que uno terminaba usaba alguna de estas herramientas. As\u00ed fueron rompiendo mis huesos, as\u00ed fueron tirando mis dientes, doblando mis dedos, llen\u00e1ndome de cicatrices\u2026 desbarat\u00e1ndome.<\/p>\n\n\n\n<p>Eliora se acerc\u00f3. Se irgui\u00f3, temblando, intentando alejarse. Top\u00f3 con la pared. Ella par\u00f3 junto a la mesa.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Yo no puedo corresponderte porque no conozco el amor de los hombres. Lo siento tanto mi amor, lo siento tanto de verdad; pero esto es todo lo que el amor significa para m\u00ed. \u2014Dej\u00f3 las pinzas en la mesa y levant\u00f3 un serrucho que brill\u00f3 un momento\u2014. S\u00f3lo es el antebrazo. Despu\u00e9s mi amor, despu\u00e9s estar\u00e9 segura de que no puedes escapar, de que no puedes huir y sobre todo, de que no puedes lastimarme.<\/p>\n\n\n\n<p>Ella liber\u00f3 su mano descarapelada y la tom\u00f3 entre las suyas.<\/p>\n\n\n\n<p>Grit\u00f3 por debajo de la mordaza y comenz\u00f3 a golpear su cabeza contra el muro, con todas sus fuerzas. La luz y la silueta de su amada desaparecieron.<\/p>\n\n\n\n<p>Ella acuclillada, elevando la herramienta, midiendo el corte, entonces la nada. La piel de su codo, abri\u00e9ndose, separ\u00e1ndose. Intent\u00f3 gritar, pero no ten\u00eda fuerzas.<\/p>\n\n\n\n<p>So\u00f1\u00f3 con la preparatoria y las tardes soleadas de ese verano. Victoria, la muchacha del sal\u00f3n contiguo, se le hab\u00eda acercado un par de veces para platicar de cosas que no ten\u00edan importancia, como que ten\u00eda una alberca y que tal vez era una buena idea celebrar su cumplea\u00f1os, invitarlos a todos; mientras, los dos se apoyaban contra el barandal de protecci\u00f3n de los andadores en la segunda planta y se miraban a los ojos, sonriendo.<\/p>\n\n\n\n<p>Estar\u00eda bien. \u00c9l sab\u00eda d\u00f3nde le prestaban el importe de las cervezas y se las vend\u00edan. \u00bfAunque no fuera mayor de edad? S\u00ed, son mis amigos y no les importa; el hijo del due\u00f1o fue mi vecino cuando \u00e9ramos ni\u00f1os, nos llevamos muy bien, te podr\u00eda llevar hasta una botella de lo que quieras, si quieres, pero no la dejan tomar a\u00fan, aunque bueno, un momento, me duele el hombro. En su camisa hay una mancha oscura que va creciendo en \u00f3rbitas veloces. Se queja, se mete la mano debajo de la camisa reci\u00e9n lavada y siente la cabeza de un clavo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014 \u00bfUn clavo?&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014S\u00ed Paulo, un clavo. Porque yo nunca aprend\u00ed qu\u00e9 era el amor. Estaba muy chica y me lo arrebataron todo, me despojaron del cari\u00f1o de mis padres, destrozaron lo que sab\u00eda del mundo, me dejaron sola, encajada sobre la base de uno de estos cimientos, atornillada; por a\u00f1os no pude recordar ni mi nombre, y ahora t\u00fa vienes y te enamoras de m\u00ed. Debiste correr, como tus amigos.<\/p>\n\n\n\n<p>La voz de Eliora se enrosca por el t\u00fanel de su o\u00eddo como las garras de un cuervo, da vueltas y vueltas, lo va desbaratando.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando su \u00fanico ojo se abre, todo est\u00e1 al rev\u00e9s y se mueve. Colgado de cabeza en el centro del s\u00f3tano, las cadenas lo sujetan del cinto del pantal\u00f3n, que ahora es apenas un calz\u00f3n harapiento. Abre y cierra su ojo. Respira profundo. Chilla. No siente sus piernas ni sus manos, no siente la parte inferior de la boca y entonces entiende que eso que choca contra su paladar es su lengua, libre, d\u00e9bil.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Busqu\u00e9 la paz, Paulo, busqu\u00e9 el descanso, pero el descanso me rechaz\u00f3\u2026 no hay descanso para las almas con tantas manchas de dolor, no hay olvido, no hay refugio. \u2014No puede verla. Su voz gira a su alrededor y los colores del calabozo se vuelven l\u00edneas de luz azul, difusas, extendidas, que se mezclan en el regreso a sus sue\u00f1os; el paso lento del verano, la sonrisa de Victoria, un bal\u00f3n chocando contra un tablero de b\u00e1squetbol; su cuerpo desbarat\u00e1ndose.<\/p>\n\n\n\n<p>El tiempo pasa, pero apenas puede captar atisbos. Su \u00faltima imagen es confusa: obedece al ingreso de un martillo sobre su ojo. Es lo \u00faltimo de lo que puede despojarlo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Despi\u00e9rtame de nuevo\u2026 cuando octubre comience otra vez. \u2014Su voz hace un eco que se extiende, que se alarga como se alarga el paso de los r\u00edos subterr\u00e1neos, en rutas secretas dictadas por el movimiento y el desgaste.<\/p>\n\n\n\n<p>Por d\u00edas, tal vez por semanas, su mente se transforma en un punto de luz inm\u00f3vil sobre el vac\u00edo. Una pulsaci\u00f3n. Recordar que se es, se es, apenas; en medio de confusas variaciones de temperatura y de presi\u00f3n, de los deslizamientos propios del adobe viejo con el que el pilar est\u00e1 formado y en el que los restos de su cuerpo descansan; vibraciones de voces nuevas, nuevos ac\u00f3litos del evangelio de Eliora: la joven que un d\u00eda desapareci\u00f3 de casa de sus padres y se dice que a veces se aparece aqu\u00ed, marchita, deforme, incompleta, preguntando a los exploradores imprudentes sobre el amor; si ellos aman, si ellos podr\u00edan amarla.<\/p>\n\n\n\n<p>Su cuerpo est\u00e1 en alg\u00fan lugar. Como el de \u00e9l, lo recordar\u00e1 luego, junto a todo lo dem\u00e1s. Lo primero es esperar la acumulaci\u00f3n de luz, las envolturas de aire y polvo que usar\u00e1 como \u00f3leo para trazar el \u00edntimo recuerdo de una de sus manos, que se ir\u00e1 formando t\u00edmidamente: un dedo primero, luego otro, por entre las grietas del muro, en las inconstantes noches de lluvia y calor de marzo.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s un pie. Luego un fragmento de rostro. Tal vez, si hay suficiente humedad, un ojo primitivo saltar\u00e1 de pronto, mirando sin saber que mira movi\u00e9ndose: arriba y abajo, en giros imposibles, hipn\u00f3ticos.<\/p>\n\n\n\n<p>Una noche de abril, no cualquier noche de abril, sentir\u00e1 la mano de H\u00e9ctor, el \u00faltimo de sus amigos; decr\u00e9pita, temblorosa, sobre uno de los muros externos de la finca. Escuchar\u00e1 sus emociones y sus recuerdos tan culpables, todos evocando al un\u00edsono el recuerdo de esa noche en la que a \u00e9l y a sus amigos se les ocurri\u00f3 amarrar jugando, a la hija de uno de sus vecinos. No ten\u00edan un plan. Las cosas fueron ocurriendo poco a poco: una noche a la vez. Lento. Dos semanas.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Dios sant\u00edsimo\u2026 \u00a1vamos todos al infierno! \u2014Dir\u00e1 el viejo inclin\u00e1ndose sobre su anatom\u00eda cansada, dobleg\u00e1ndose sobre su secreto m\u00e1s antiguo. Recordar\u00e1 la noche en la que regresar\u00edan a tirar piedras, a beber cerveza y escuchar\u00edan ese llanto que nunca podr\u00edan confundir con el viento\u2014. Pero t\u00fa no Paulo. T\u00fa no sab\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p>La vibraci\u00f3n, la fuerza vomitada por el viejo remordimiento, bastar\u00e1 para conseguir el tronco de su cuerpo y salir por fin del muro; como la caricatura retorcida de un beb\u00e9, primero y despu\u00e9s, casi el esquema anat\u00f3mico de un cuerpo humano: huesos, tendones y algunas arterias, trazadas con finos hilos de polvo y telara\u00f1as, basura y mierda de rata.<\/p>\n\n\n\n<p>Podr\u00e1 existir apenas unos minutos antes de deshacerse por completo, pero en adelante su mente recordar\u00e1 las dimensiones precisas, las necesidades de espacio y materia. Un d\u00eda a la vez. Todas las venas y las arterias, todos los nervios, todos los cart\u00edlagos, todos los tendones y las capas de piel, el vello corporal, las cejas, los labios, el iris de los ojos.<\/p>\n\n\n\n<p>Caminar\u00eda entonces con calma, por los pasillos y el hall; por las alcobas superiores, por el \u00e1tico, por el jard\u00edn trasero y el central, lleno con una frondosa hierba mala que oculta, al centro, la ruina de una fuente de cantera.<\/p>\n\n\n\n<p>Algunas noches se dedicar\u00eda al evangelio, desprendi\u00e9ndose casi por aburrimiento una mano, o la cabeza; haciendo vibrar sus dedos como una colecci\u00f3n de gusanos ante la mirada incr\u00e9dula del valiente de turno. Durante todas estas noches evitar\u00e1 bajar al s\u00f3tano, hasta la primer noche de octubre.<strong>\f<\/strong><\/p>\n\n\n\n<div id=\"cuento-7\"><\/div>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Pumped Up Kicks<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Ay Angie, \u00bfte acuerdas de cuando este centro comercial era el \u00fanico centro comercial de toda la ciudad? Nos volvimos locos todos cuando por fin hubo un McDonalds. El servicio era p\u00e9simo y las hamburguesas como de cualquier otro McDonalds; debi\u00f3 ser una muy mala semana para el resto de los restaurantes de la ciudad porque la fila era enorme. Yo te traje aqu\u00ed porque quer\u00edas una malteada y aunque insist\u00ed en que no serv\u00edan malteadas en el lugar de porquer\u00eda, t\u00fa estabas emberrinchada y vinimos. Y no hab\u00eda putas malteadas.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Ah\u00ed hay lugar pap\u00e1. Te dec\u00eda, que esa idiota nos va a hundir el proyecto entero, \u00bfno hay forma de simplemente no incluirla?<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora la ciudad ha cambiado. hay tres McDonalds en ella y ninguno est\u00e1 abarrotado nunca. Ya sirven malteadas, pero desde hace dos semanas, cuando despert\u00e9 en una cama de hospital, uno de esos imb\u00e9ciles con batita blanca, como el que me avis\u00f3 que t\u00fa ya no estabas, me dijo que no puedo tomarlas. Tu hija se parece tanto a ti que no puedo sino contener la respiraci\u00f3n al verla, pero es tambi\u00e9n un castigo mirarla porque ella jam\u00e1s me mirar\u00e1 como t\u00fa lo hac\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Ya me toca la tablet!<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1No podemos jugar cuando caminamos!, \u00a1mam\u00e1!<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014A ver Mauro, Sergio, \u00a1Ya! Apaguen ese aparato y vamos al s\u00faper.<\/p>\n\n\n\n<p>Te juro que en el fondo son buenos muchachos y ella buena mam\u00e1. Solo que no suelen aparentarlo mucho y casi siempre son m\u00e1s bien horribles. As\u00ed me imagino que intentar\u00edas defenderlos. Yo me reir\u00eda y t\u00fa tambi\u00e9n, entonces te dir\u00eda que les sale muy bien; porque adem\u00e1s aparentan ser unos pendejos. Ella mucho y ellos poquito, por chiquitos. Esta semana, ella est\u00e1 obsesionada con escuchar m\u00fasica cl\u00e1sica, por eso est\u00e1 puesta esa estaci\u00f3n. T\u00fa te hubieras fastidiado en cinco segundos, porque ella dice que es buena para la mente y para mi coraz\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Pap\u00e1\u2026 esp\u00e9rame tantito, \u00bfs\u00ed, Manuel?.. Pap\u00e1, \u00bfnos acompa\u00f1as?<\/p>\n\n\n\n<p>Tengo que decir que te hered\u00f3 las peores cosas. Esta ni\u00f1a cree, ahora, que tengo que obedecerla. A ti te gustaba el rock. No el rock estridente. Otra cosa que no supe explicar sino como, tu gusto, que siempre me pareci\u00f3 exquisito, aunque a veces eso mismo provocara pleitos porque nunca supe describirlo. Ojal\u00e1 hubiera podido encontrarle nombre. A lo mejor as\u00ed habr\u00eda podido escuchar al menos la m\u00fasica que me imagino que te hubiera gustado.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Pap\u00e1\u2026 necesitas caminar.<\/p>\n\n\n\n<p>Y ahora aqu\u00ed existe un centrito comercial de mierda, lleno con todas las cosas que ahora la gente cree que necesita, cosas que llaman org\u00e1nicas, ecol\u00f3gicas y sabr\u00e1 cu\u00e1nta madre m\u00e1s. Gracias a dios ya no tengo la obligaci\u00f3n de simular que entiendo qu\u00e9 pedo porque formo parte de una agencia que as\u00ed se vende: como especialistas en entender qu\u00e9 quiere el cliente. Qu\u00e9 chingados \u00edbamos a saber y qu\u00e9 chingados saben ahora de qu\u00e9 chingados quiere el cliente.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Pap\u00e1\u2026 \u00bfen serio te quieres quedar aqu\u00ed?<\/p>\n\n\n\n<p>Ya no pertenezco a ning\u00fan lado. Mi camioneta est\u00e1 pasada de moda y el tapiz rojo que tanto nos gust\u00f3 cuando escogimos, est\u00e1 todo culero. No me atrevo a cambiarlo como no me atrevo a tocar tus cosas. Ya no hay nadie que me interese, el mundo se volvi\u00f3 de cagada, se llen\u00f3 de batas blancas y de hijas mandonas, tan sin m\u00fasica, tan preocupados todos de la salud y lo que es sano.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Bueno. Pues no nos tardamos.<\/p>\n\n\n\n<p>Te juro que es buena. M\u00edrala caminar por los espejos de la camioneta. Te presto mis ojos un momento. M\u00edrala. \u00bfNo es linda? La hicimos t\u00fa y yo. Y ahora anda por ah\u00ed, decidiendo qu\u00e9 es bueno para mi coraz\u00f3n y qu\u00e9 es m\u00e1s org\u00e1nico. Ay Angie, esta canci\u00f3n te hubiera gustado.<strong>\f<\/strong><\/p>\n\n\n\n<div id=\"cuento-8\"><\/div>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>M\u00e1rdurax: el canto sanguinario del guerrero fantasma (una novela \u00e9pica). Cap\u00edtulo 1 de la primera parte \u2014El canto de la espada en llamas que realmente puede matar arc\u00e1ngeles<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>\u2014Pues puedes tener el mejor libro de mundo, pero si la gente no tiene inter\u00e9s entonces nunca lo vas a publicar. Y cr\u00e9eme: este, Alfredo, no es\u2026 digamos\u2026 el mejor libro del mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>La interesada de Consuelo celebr\u00f3 con una carcajada enorme el supuesto comentario mordaz del director editorial imb\u00e9cil que vino a impartir el taller, luego de que lo interrumpiera en la p\u00e1gina 15 de la lectura en voz alta de su manuscrito. Ni siquiera le permiti\u00f3 terminar la descripci\u00f3n de la raza guerrera de elfos de donde nace el protagonista y estaba a punto de llegar a la raz\u00f3n por la que M\u00e1rdurax era el pueblo elegido.<\/p>\n\n\n\n<p>De ah\u00ed en adelante, su libro se convirti\u00f3 en el ejemplo de lo que los escritores que hab\u00edan pagado el precio del taller, no deben hacer; la justificaci\u00f3n inmediata para el mantra: chicos, escriban para que los lean.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Yo puedo escribir de lo que me d\u00e9 la puta gana \u2014lo dijo con el tono mec\u00e1nico con el que le\u00eda y del que sus compa\u00f1eros hab\u00edan hecho tanta mofa\u2014. Tus putos prejuicios editoriales est\u00e1n caducos, esta es la era del libro autopublicado, de la ficci\u00f3n an\u00f3nima en la que el p\u00fablico le devuelve su espacio a los verdaderos creadores y la gente vac\u00eda como t\u00fa se va a callar. No tienes nada que puedas ense\u00f1arme, \u00bfy sabes por qu\u00e9? Porque yo tengo magia, yo tengo genio, \u00bfy t\u00fa? T\u00fa ni siquiera reconociste el sabor en tu cerveza anoche, no te diste cuenta de lo cerca que estuve de ti todo el tiempo y no tienes la menor idea de c\u00f3mo deshacer ese nudo. Cualquier guerrero podr\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>El editor gimi\u00f3 cuando una gota de sudor la cay\u00f3 en el ojo. La garganta le escoc\u00eda. Cuando el muchacho se puso de pie quiso gritar, pero no ten\u00eda fuerzas. Alfredo sac\u00f3 unas tijeras de la caja met\u00e1lica sobre la mesa y luego extrajo un fajo de hojas impresas en arial doce, a doble espacio.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Los M\u00e1rdurax eran una raza noble, de pies livianos, que viv\u00edan en el bosque de Seth desde la \u00e9poca del primer diluvio.<\/p>\n\n\n\n<p>Al escucharlo, el editor intent\u00f3 enroscarse, esconder el rostro contra su pecho, antes de soltar una risa de p\u00e1nico. El muchacho tom\u00f3 las tijeras, las gir\u00f3 con habilidad entre sus dedos y las encaj\u00f3 galantemente en el muslo del editor con un movimiento certero y firme.<\/p>\n\n\n\n<p>Hasta entonces, el editor no ten\u00eda ni idea de a qu\u00e9 se refer\u00edan las malas traducciones, cuando llegaban a decir \u201cmir\u00f3 blanco\u201d o \u201cmir\u00f3 blanco del dolor\u201d, que tantas veces hab\u00eda dejado pasar en su trabajo diario hasta ese d\u00eda; la arcada le trajo algo de v\u00f3mito, que retuvo por reflejo en la garganta. Se dej\u00f3 caer hacia uno de sus costados, seguro de desmayarse; pero Alfredo lo sostuvo suavemente.<\/p>\n\n\n\n<p>Grit\u00f3. Grit\u00f3 otra vez. Sus ojos miraron hacia el techo falso \u2014de oficina, pens\u00f3 alguna parte a\u00fan inteligente de s\u00ed mismo\u2014 en un rictus que lo mismo hubiera formado parte de una portada de pel\u00edcula o libro barato: \u201cATRAPADO\u201d, \u201cREVISI\u00d3N SANGRIENTA\u201d, \u201cHASTA LA \u00daLTIMA P\u00c1GINA\u201d, imagin\u00f3, en paralelo, huyendo a su interior.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando dej\u00f3 de hiperventilarse, Alfredo segu\u00eda contempl\u00e1ndolo con esa misma sonrisa paciente y satisfecha, como de padre d\u00e1ndole una importante lecci\u00f3n a su chiquillo malcriado. Lento, muy despacio, el p\u00e1nico se apag\u00f3, junto con las punzadas de dolor que le ven\u00edan de la pierna. Su cuerpo, en efecto no el de un guerrero, no estaba acostumbrado al dolor.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando se calm\u00f3, Alfredo retom\u00f3 la lectura.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Guerreros por naturaleza, su orgullosa tribu contribuy\u00f3 en las \u00faltimas cinco guerras de restituci\u00f3n durante los \u00faltimos dos siglos del reino presente\u2026 \u2014el editor desvi\u00f3 la vista a los veinte cent\u00edmetros de p\u00e1ginas junto a la mesa. Sus ojos se abrieron formando dos c\u00edrculos perfectos.<strong>\f<\/strong><\/p>\n\n\n\n<div id=\"cuento-9\"><\/div>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>La jaula<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>No es una obra de arte, no es una experiencia est\u00e9tica, mucho m\u00e1s de lo que podr\u00eda llegar a serlo un reporte de existencias para la manufactura de un modelo de carro descontinuado, sacado de la nave industrial en ruinas que la compa\u00f1\u00eda dej\u00f3 a medio desmontar antes de su quiebra. El arte se encuentra en la criatura que lo habita y en qu\u00e9 tan bien le construyes una jaula. No es lo mismo con los novelistas o los poetas porque ellos persiguen otra cosa. Un cuentista no persigue ni madre y pierde su tiempo si eso cree; un cuentista, si persigue, se desmaya, no la arma, no le alcanza el aliento; para eso son las jaulas y las trampas, tan min\u00fasculas como un dedo que, bien dise\u00f1adas, no se notar\u00e1n nunca.<\/p>\n\n\n\n<p>Encend\u00eda uno de esos cigarros baratos y apestosos, le daba un par de caladas y lo abandonaba junto a sus dem\u00e1s gusanos de ceniza. Su estudio tambi\u00e9n era su casa. Ver c\u00f3mo la habitaba llegaba a ser c\u00f3mico. Intentar preparar un huevo frito ah\u00ed dentro implicaba mover compilatorios de Kafka, Bradbury, Moli\u00e8re, apelmazados debajo de una almena de ensayos sobre preceptiva y varios cent\u00edmetros de fotocopias engargoladas. Por la orientaci\u00f3n de los ventanales, la luz de la media tarde tend\u00eda a dar en \u00e1ngulo e iluminar libros, tazas dejadas a la mitad desde qui\u00e9n sabe cu\u00e1ndo, cuartillas manuscritas que daban al espacio una atm\u00f3sfera que nunca supe si era fantasmal, o sacra.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando se hart\u00f3 de recibir a pendejos como yo, se puso la chamarra beige que parec\u00eda su segunda piel, agarr\u00f3 su \u00faltima cajetilla de cigarros, sali\u00f3 de su casa y no volvi\u00f3 nunca. Un se\u00f1or que vende elotes lo encontr\u00f3 dos semanas despu\u00e9s, en el lecho de un r\u00edo hacia el sur de la ciudad. Estaba sentado en una piedra, debajo de un \u00e1rbol, recargado contra un tronco. El se\u00f1or que vende elotes, en una nota roja que sospecho, hubiera disfrutado de leer, declar\u00f3 que lo hab\u00eda visto ah\u00ed durante toda la semana, pero que no se lo imaginaba muerto, que incluso ten\u00eda la impresi\u00f3n de haberlo visto acomodarse y que por eso se le hab\u00eda figurado un viejito descansando.<\/p>\n\n\n\n<p>La fotograf\u00eda lo muestra con un gesto distante, un mu\u00f1eco de ojos abiertos con el indicio de una sonrisita a punto de emerger. Manos sobre las rodillas. Boca entreabierta. Una libreta taquigr\u00e1fica en una mano. Cero alcohol en su sangre, ning\u00fan indicio de que fuera un suicidio.<\/p>\n\n\n\n<p>Es duro crecer en este pa\u00eds, de cualquier modo. Es especialmente kafkiano crecer amando la literatura y francamente mesi\u00e1nico, hacerlo con la convicci\u00f3n de dedicarle la vida. Los estereotipos por los que un aspirante a, digamos, publicar su obra literaria y sobrevivir del oficio dibujan dos circunstancias escalofriantes: que en general la sociedad ignora la val\u00eda de que sus tejidos produzcan escritores, resumi\u00e9ndolos a una especie parasitaria que se encuentra ah\u00ed para llenar las sillas de los caf\u00e9s pretendidamente bohemios, para caer de borrachos en alg\u00fan bar, sin dinero para pagar la cuenta; no hay valor de producci\u00f3n en su obra, no hay vertiente explotable, ni m\u00e9todo para formalizar su mercado.<\/p>\n\n\n\n<p>Llanamente: no existe la demanda real de arte y en cuanto el Estado encuentra la forma de ahorrarse el presupuesto de alg\u00fan programa de apoyo cultural, el ajuste nunca representa una decisi\u00f3n de m\u00ednimo pensada. Hombres y mujeres se confunden a s\u00ed mismos en el juego de la silla, la realidad es atroz y ninguno de nosotros est\u00e1 listo para asumirla; en su lugar, torres de babel, guisas fugaces de car\u00e1cter protag\u00f3nico: todos somos pinches pioneros de nuestra pendeja causa.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfEs tan complicado entender que la industria editorial es un lujo proveniente de las facetas m\u00e1s decadentes del feroz capitalismo de las naciones de primer mundo; tanto como lo es el vegetarianismo o el activismo por los derechos animales?<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Estamos en la mierda, Octavio!<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1En la mierda, sin mediaci\u00f3n posible!<\/p>\n\n\n\n<p>En un mundo que persigue los rastros fantasmales de lo que le contaron que era Grecia y nada m\u00e1s. En nuestro pa\u00eds, una mayor\u00eda que se nos ense\u00f1a a ignorar, se muere de hambre, de angustia o de cosas peores; en el horror y la impotencia m\u00e1s inevitables y tristes; y t\u00fa est\u00e1s aqu\u00ed cabr\u00f3n, buscando la forma de volverte un puto escritorcito y comer bocaditos horneados con la realeza, a la que, a lo m\u00e1s, les vas a resultar un perrito curioso que sabe pararse en dos patas, \u00bfeso es lo que quieres, pendejo?<\/p>\n\n\n\n<p>Me dejaba sin palabras. Lo peor de todo era el silencio repentino reflejado en los pinches agujeros que ten\u00eda por ojos, las manos inm\u00f3viles sobre las rodillas; la expectativa de que respondiera, esta vez, con una respuesta v\u00e1lida, un halo de luz que pudiese protegerme, aparentar alguna convicci\u00f3n m\u00e1s profunda que la de buscar reconocimiento por lo maravilloso y conveniente que suena.<\/p>\n\n\n\n<p>Eres un puto ego\u00edsta, Octavio. L-los libros pueden cambiar el mundo. \u00bfDe veras?, mira, un libro. Lanzaba entonces un Ulises o alguna otra madre sobre la mesita ratona.<\/p>\n\n\n\n<p>Expl\u00edcame, Octavio, \u00bfc\u00f3mo cambia mi libro el mundo? Ulises fue pu-publicado como un manifiesto sobre la libertad del intelecto. Uffa, pero qu\u00e9 perro la cagas, \u00bfte crees las pendejadas escritas en la contra? \u00bfNo te imaginas al pobre diablo que teji\u00f3 esos balbuceos hist\u00e9ricos, tras escribir los de veinte nuevas publicaciones m\u00e1s? Los libros son un pu\u00f1o de papeles con palabras escritas, mira.<\/p>\n\n\n\n<p>Fernando Paredes deshojando una edici\u00f3n de Ulises de 1980, editada por, traducida por, rubricada por, regalada por y durante. Hojas de papel amarillento elevadas sin direcci\u00f3n con la \u00faltima luz del d\u00eda; la nube de plumas que una gallina deja en el matadero. En mi recuerdo, que luego se vuelve un mal sue\u00f1o, estoy llorando como un pendejo. No entiendo por qu\u00e9. Es algo al respecto de la escena. Es algo que se me escapa por completo, como si ahora entendiera que he sido invitado como un personaje secundario que aparece en el \u00faltimo ciento de p\u00e1ginas de una novela y que s\u00f3lo aparec\u00ed para que la trama tuviera algo qu\u00e9 contar: estoy mirando el final de una secci\u00f3n cuyos trazos iniciales ignoro por completo. Puedo reconocer el final, tantearlo.<\/p>\n\n\n\n<p>Morir no es un problema. Nuestra profesi\u00f3n se muere de maneras bien pendejas, Octavio; nuestro cuerpo no se ha adaptado a ser una piedra dragando el fondo de un lago, arrastrando con ella toda la porquer\u00eda que los dem\u00e1s desechan: las derrotas y las humillaciones y c\u00f3mo las noches se te van llenando de nombres y rostros, risas y expresiones que no volver\u00e1s a experimentar nunca, porque a su due\u00f1o ya se lo llev\u00f3 la chingada en una cama de hospital o peor, simplemente se levant\u00f3 y se fue porque no quer\u00eda volverte a ver nunca. Disculpa, tengo que escupir de nuevo.<\/p>\n\n\n\n<p>El cabr\u00f3n se acomoda en su piedra y se inclina, vomita lo que me parece que es un barrote s\u00f3lido de petr\u00f3leo que parece forzar su boca a abrirse m\u00e1s a cada arcada. Su v\u00f3mito, tinta, se desvanece en el suelo del sue\u00f1o, se dispersa como una sombra viva que escucho aullar. Pinche muerte, pinches fantasmer\u00edas, dice, con el hocico manchado. Yo me le quedo viendo. S\u00ed g\u00fcey, fantasmer\u00edas dije, me saqu\u00e9 el homenaje y la palabra del culo, \u00bfya? Despierto lleno de sudor. Es una tarde de abril, o marzo. Estoy crudo, \u00bfqu\u00e9 chingados me atropell\u00f3?<\/p>\n\n\n\n<p>Salvo por m\u00ed, una nieta y algunos de sus antiguos compa\u00f1eros de farra, el funeral est\u00e1 vac\u00edo. No habr\u00e1 misa. El cad\u00e1ver ser\u00e1 cremado y sus cenizas entregadas a la \u00fanica familiar. Luego vendr\u00e1n los homenajes, supongo. Fall\u00e9 en entenderlo a tiempo: el ser humano detr\u00e1s del papel social que Paredes cubri\u00f3 un d\u00eda. No ten\u00eda ni quer\u00eda continuar con ese papel. Antes, cuando joven, habr\u00eda sido distinto. Luego, seg\u00fan versiones, el cabr\u00f3n se pir\u00f3, se qued\u00f3 en el viaje, se guase\u00f3. O encontr\u00f3 un camino, como me dec\u00eda a veces.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo conoc\u00ed en un taller literario. Me sorprendi\u00f3 que se me acercara por el texto que hab\u00eda escrito (un cuento sobre Superman, v\u00e1lgame, por dem\u00e1s olvidable), sin entender en qu\u00e9 me estaba metiendo, un d\u00eda yo mismo lo valid\u00e9 como mi amigo y mi lector personal. Nunca comprend\u00ed qu\u00e9 esperaba sacar de nuestras charlas y comprend\u00ed mucho menos lo que hab\u00eda anotado en la libreta taquigr\u00e1fica que su cad\u00e1ver llevaba en la mano: Mu\u00e9rete de envidia con mi puto cuentazo, Octavio. Pero lo conoc\u00eda, lo suficiente al menos para decir que las implicaciones del p\u00f3stumo lo hicieron revolcarse de la risa, tal vez por \u00faltima vez.<\/p>\n\n\n\n<p>Por supuesto, los ministeriales que me visitaron luego del hallazgo no ver\u00edan lo c\u00f3mico en mis explicaciones. Miserable cabr\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Mi vida personal comenz\u00f3 a cambiar desde el momento en que el p\u00f3stumo se volvi\u00f3 un chisme. Como un heredero de una tradici\u00f3n de infortunios m\u00e1s cercanos al fruto de una locura en evoluci\u00f3n constante, personas que me conoc\u00edan de a\u00f1os se transformaron en testigos mudos que extend\u00edan una mano nerviosa al reconocerme. Perd\u00ed por completo las ventajas de ser un escritor joven y tal vez demasiado impresionable y me convert\u00ed en una suerte de maldici\u00f3n con patas: ah\u00ed donde me paraba, m\u00e1s todo lo dem\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>A ver, pinche Sol\u00edn, \u00bfqu\u00e9 tipo de animal crees que viva en los cuentos? Yo creo que el animal oculto detr\u00e1s de un cuento debe ser algo muy similar a un gato. No me gustan los gatos\u2026 me dan algo de asco, pero como civilizaci\u00f3n, acordamos, hace mucho, que eran lindos. En mi opini\u00f3n, la naturaleza intr\u00ednseca de un gato es por completo e irreductiblemente in\u00fatil, como lo ser\u00eda una pistola de origami o la marsellesa golpeteada en un buen trozo de jam\u00f3n\u2026 del todo in\u00fatil, \u00a1pero qu\u00e9 pinche bonito! \u00bfNo?<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfEs intencional que sus pl\u00e1ticas neur\u00f3ticas coexistan en un pliegue de mi memoria en donde el sol est\u00e1 detenido mientras yo intento terminar de escribir alguna cosa que no entiendo y que entonces comience a hablar, ah\u00ed, al veinte para las siete?<\/p>\n\n\n\n<p>Tienes este mundo lleno de significados\u2026 a la espera de unos ojos capaces de detectar el matiz y el patr\u00f3n; nudos y cuerdas literales, ontol\u00f3gicas y cognitivas, que se tensan y aflojan, que se sueltan y se enlazan de nuevo; al lado de esa trampa de preguntas, de ese sendero sin final. Un pinche gato, todo tan lindo el puto.<\/p>\n\n\n\n<p>La mayor parte del tiempo la pas\u00f3 sentado en su sala, delante de una hoja en blanco. Paredes fue, ante todo, un autor marginal. Un nombre vac\u00edo que bien habr\u00eda de formar parte de una enorme lista. Cuando joven, tambi\u00e9n despert\u00f3 el inter\u00e9s de, dicen, las personas adecuadas: ello se tradujo en algunos alcances, algunas publicaciones, cierto lugar en antolog\u00edas, ciertos premios y cierta fama.<\/p>\n\n\n\n<p>Por supuesto, esa es la s\u00edntesis indolora. La historia o el chisme tal y como en alg\u00fan momento lleg\u00f3 a contarse por unos labios que nunca admitir\u00e1n haber dicho nada, en un lugar y un momento imprecisos durante los que tal historia hubiera podido contarse: que el hombre promet\u00eda, que tal vez, que habr\u00eda sido posible, que le hubiera hecho falta, que solamente y solamente, pero no, nunca y al final todo acaba en un naufragio.<\/p>\n\n\n\n<p>Curioso lo que hoy se cuenta de \u00e9l y lo que lleg\u00f3 a contarse de \u00e9l, mientras \u00e9l, en lo que a m\u00ed respecta, se limit\u00f3 a convertirse precisamente en esa criatura que en un cuento, seg\u00fan \u00e9l, hace falta cazar: un gato, un pedacito de nada que dar\u00eda lo mismo si existe o no, pero que existe; sabes que se encuentra en alguna parte y que por ahora, le resultas entretenido de ver.<\/p>\n\n\n\n<p>Aqu\u00ed una de las preguntas que se columpian en mi cabeza desde que comenc\u00e9 a leer la libreta, justo como se me ocurre hacerla, sin una coma de m\u00e1s: \u00bfen qu\u00e9 punto un hombre como Paredes pierde el control de lo que est\u00e1 haciendo?<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQu\u00e9 tanto, de todas las cosas de las que se le acusan son imputables a su voluntad, qu\u00e9 tanto es azar?<\/p>\n\n\n\n<p>Por encima de todo: \u00bfqu\u00e9 estuvo intentando escribir durante los \u00faltimos diez a\u00f1os?<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfEl diablo? Yo lo conozco, yo cerr\u00e9 su jaula. La frase pudo acu\u00f1arse mucho antes, y venir avanzando a trompicones de una era de afectaci\u00f3n e influencias a otra, de un autor mediocre, a otro\u2026 pero yo escuch\u00e9 esa frase en un videojuego sobre demonios y estaciones espaciales que Paredes amaba particularmente.<\/p>\n\n\n\n<p>La escena original te coloca delante de un t\u00e9cnico enloquecido que te implora que lo dejes terminar lo que est\u00e1 haciendo y para convencerte, te suelta esa frase, en un contexto m\u00e1s \u00fatil, en una forma menos pretenciosa: el diablo es real, yo le constru\u00ed la jaula.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQu\u00e9 estoy escribiendo? Una loa, una memoria sobre un anciano exc\u00e9ntrico que la mayor parte de mi mundo conocido odia. En el mejor de los casos, mi opini\u00f3n no var\u00eda. Antes de morir, se ocup\u00f3 de abrir un arco tan amplio como para implicarme de mil formas con \u00e9l y con su muerte. Lo he escuchado todo: que yo fui su \u00faltimo amante, que ten\u00edamos un pacto suicida, que soy su hijo bastardo, que lo ayud\u00e9 a empujarse los \u00faltimos beb\u00e9s del desayuno antes de ir y abandonarlo ah\u00ed, como parte de uno de los ritos que se dice, tambi\u00e9n gust\u00e1bamos practicar.<\/p>\n\n\n\n<p>Seis horas al d\u00eda, sentado en la mesa del comedor donde nunca lo vi comer y en cambio rompi\u00f3 una decena de libros, mientras me hablaba como si tratara de asumir un papel de maestro o padre y regaba ceniceros llenos de colillas y tazas de caf\u00e9 con un hongo flot\u00e1ndoles mar adentro.<\/p>\n\n\n\n<p>Por lo que respecta al mundo, Paredes bien pudo ser un fantasma durante los \u00faltimos quince a\u00f1os y sobre \u00e9l, todo puede ser cierto y nada es suficiente: una selecci\u00f3n espantosa de cuentos, reunidos en una antolog\u00eda espantosa, pagada por un departamento de cultura con una pol\u00edtica de aplicaci\u00f3n presupuestal espantosa; un estilo lleno de pendejaditas novedosas, muy de la \u00e9poca\u2026 algunos art\u00edculos y eventos desperdigados aqu\u00ed y all\u00e1. Eso es todo.<\/p>\n\n\n\n<p>Luego, la gente con la que al parecer trabaj\u00f3 durante su juventud guardar\u00e1 silencio si mencionas su nombre\u2026 eso, en el mejor de los casos. En el peor, te preguntar\u00e1 qu\u00e9 tienes que ver con \u00e9l y te despachar\u00e1 lo m\u00e1s pronto posible. La nieta, la supuesta familia, es otro rastro muerto: nunca supe d\u00f3nde viv\u00eda, nunca supe de ella hasta que muri\u00f3 y nunca he vuelto a verla en ninguna parte.<\/p>\n\n\n\n<p>Hace una semana, pas\u00e9 por su casa, ya sin cortinas. Ahora, parece nunca haber existido. Salvo por mis recortes y capturas, la libreta y las est\u00fapidas pesadillas que no me dejan en paz.<\/p>\n\n\n\n<p>Fernando Paredes abre la puerta de mi cuarto, camina hasta el escritorio, junto a mi ventana y se sienta. No me siento pesado. No estoy inm\u00f3vil. No existe esta atm\u00f3sfera blanda que a veces acompa\u00f1a a los sue\u00f1os. Toma mi pluma y comienza a escribir. El tiempo transcurre despacio. Nada indica que vaya a despertar de un salto, aunque hay un escritor muerto, sentado en mi escritorio, escribiendo.<\/p>\n\n\n\n<p>Imag\u00ednate, Octavio, de todos los fantasmas en el mundo, ten\u00eda que terminar siendo uno que se aparece para escribir\u2026 qu\u00e9 cosa m\u00e1s pinche aburrida, carajo. Fernando Paredes, sentado en su comedor. Un mu\u00f1eco p\u00e1lido, con los ojos secos. Una marioneta que cruje cuando su brazo se mueve por encima de una hoja manchada de sangre. El texto dice: \u201cel \u00fanico inconveniente de seguir escribiendo despu\u00e9s de muerto es la motricidad fina, no hay forma de atinar a una tecla, no hay forma de ponerle un punto a la i.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>No, no, Octavio. Los cuentistas se sientan a mirar la pared, a contar latidos. Un novelista, sin importar sus tem\u00e1ticas, alimenta un esp\u00edritu de exploraci\u00f3n, de descubrimiento. Los cuentistas se van quedando vac\u00edos conforme pasan los a\u00f1os. Esto es consecuencia, sobre todo, de una convicci\u00f3n muy profunda, que supera todos los estratos sem\u00e1nticos y la misma superestructura cultural que domina todas nuestras decisiones creativas. A un cuentista le importa un carajo todo, lo quiera ver o no; un cuentista nace luego del hecho primordial de comprender que no hay una sola historia que valga la pena ser contada.<\/p>\n\n\n\n<p>Luego, se ha querido ver en el cuento, un acto precursor, o digamos, heterog\u00e9neo de la l\u00edrica. Esas, como muchas otras que confunden para categorizar, son a todas luces mamadas. Si hay un ensamblaje est\u00e9tico v\u00e1lido en la conjunci\u00f3n sem\u00e1ntica y sint\u00e1ctica de un cuento, este debe ser \u00fanicamente el que nace del ripio consecuente de narrar algo sin alma; como si estuvieras afuera del ba\u00f1o de una central de autobuses, esperando a que el sonido ambiental, llegue a acompasarse con el himno a la alegr\u00eda y en ese momento alzar un dedo y decir: \u201c\u00a1ah\u00ed! \u00bfVes c\u00f3mo lo m\u00e1s importante del ambiente de un ba\u00f1o es su ritmo?\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>Querer leer un cuento as\u00ed es esperar el momento en que el buf\u00f3n roza un aforismo. No, no. Escribir un cuento, es sobre todo un acto de comuni\u00f3n con el profundo silencio del universo ante la inteligencia humana, que tambi\u00e9n es el universo.<\/p>\n\n\n\n<p>El cuentista no vuelve a moverse a partir de ese momento. Quisiera callar ahora porque este es el momento de sus putas c\u00e1tedras en el que las palabras dejar\u00e1n de tener utilidad, significaci\u00f3n. Pero a\u00fan no puedo hacerlo, queda espacio en la hoja a\u00fan, el comp\u00e1s no ha terminado, el cuento no ha tocado fondo, de la forma en que los cuentos deben hacerlo: como un escombro que desciende por el oc\u00e9ano.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay un momento antes de que contin\u00fae en que asoma una nueva emoci\u00f3n en su rostro, algo muy cercano a la tristeza o la preocupaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Comienzas a verlo, \u00bfverdad? Este es mi \u00faltimo cuento. Estoy cansado y hasta la verga. Todos estos a\u00f1os, las esperanzas, el cambio de luz en esta habitaci\u00f3n, que es el cambio de luz de todas las habitaciones. Este lugar del que no puedo desprenderme, donde todo da lo mismo, porque ya ha sido contando antes y est\u00e1 siendo contado ahora, de mucha mejor manera ah\u00ed y ac\u00e1.<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces, habla ya, sin dirigirse a m\u00ed, a nadie, mientras termina su cuento: una renuncia permanente a afectar el curso del mundo, limitarte a retratar, hasta descubrir que el vac\u00edo que llevas lo dej\u00f3 pasar todo; el cuento termina y entiendes ahora para qui\u00e9n es la jaula, nunca existi\u00f3 otra cosa.<\/p>\n\n\n\n<p>La libreta taquigr\u00e1fica arde en llamas. La miro desintegrarse y acerco un cigarro. Yo no fumaba. Yo no escrib\u00eda largos textos de loa a amigos que ahora encuentro tan ficcionales como todo lo dem\u00e1s. Aqu\u00ed se acaba. Qu\u00e9 puta hueva contar m\u00e1s.<strong>\f<\/strong><\/p>\n\n\n\n<div id=\"cuento-10\"><\/div>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Cuarto lleno de cad\u00e1veres sosteniendo o tocando la fotograf\u00eda de un ni\u00f1o<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>La persona ya no importa. Es una c\u00e1scara de ahora en adelante. Una cosa que estuvo viva y ya no. Un cr\u00e1neo parcial, fl\u00e1cido salvo en algunas zonas que tambi\u00e9n podr\u00edan tratarse de pr\u00f3tesis. Recoges la navaja y te asomas por la ventana. Anoche estaba fr\u00edo. La memoria te vuelve despacio. No hay prisa. Ya no. Hoy no. Has hecho lo que has tenido qu\u00e9 hacer. Sobrevivir un d\u00eda m\u00e1s. Por eso el suero. Por eso el proyecto. Diez a\u00f1os de investigaci\u00f3n. Tres farmac\u00e9uticas con cuidadosos contratos de tent\u00e1culos que lo sujetan todo con precisi\u00f3n. Inmortalidad. Mitosis humana. Proyecto Cron. Inmortal, les dijiste. Duplicidad. Tiempo paralelo. Dos conciencias que no se saben dos hasta que el desanclaje comienza. la ropa est\u00e1 cuidadosamente doblada sobre la silla. El sombrero descansa sobre la mesa.<\/p>\n\n\n\n<p>Bit\u00e1cora de experimentaci\u00f3n, prueba 22 de sujeto de prueba 2 [Fragmento]:<\/p>\n\n\n\n<p>El desanclaje en su fase inicial provoca una sensaci\u00f3n f\u00edsica general de embriaguez, de ligereza; como si los pies ya no estuvieran unidos al suelo<\/p>\n\n\n\n<p>Las tardes con Hilda. Las noches con Hilda. Las ma\u00f1anas con Hilda. Pero sobre todo, las tardes, y de ellas, el momento del d\u00eda en el que el d\u00eda colapsa sobre la cabeza de los hombres y los hace saber que s\u00ed, un d\u00eda m\u00e1s ha pasado dentro de sus c\u00e1scaras, que el tiempo sigue sin importar qu\u00e9 tan felices o desdichados sean. las tardes sin Hilda. Las noches sin Hilda. Las ma\u00f1anas sin Hilda. Pero sobre todo, respirar. Aspirar, exhalar, as\u00ed: uno despu\u00e9s del otro, sentir los pasos aut\u00f3matas de tu coraz\u00f3n que no sabe de huelgas: volver, una y otra vez al sue\u00f1o de un pu\u00f1o de papeles regados por el suelo.<\/p>\n\n\n\n<p>Querido Giovanni:<\/p>\n\n\n\n<p>Tuve que [\u2026] solo as\u00ed [\u2026] alguien m\u00e1s [\u2026] desea [\u2026] un d\u00eda [\u2026] a los ojos.<\/p>\n\n\n\n<p>Y decidir. Decir: un d\u00eda. Puede ser que un d\u00eda. Aceptarla como la esperanza m\u00e1s pat\u00e9tica a la que nadie puede aferrarse. Aceptarla como el comienzo de cualquier cuento idiota que a cualquier idiota se le pudo ocurrir. Ahora, ella cree que es feliz. Crece. Vive. ya no resta nada salvo tiempo. Una semana m\u00e1s. Aprender nuevas rutas. Forzar nuevos cerrojos. Elegir un nuevo lugar (\u00bfsu casa, la casa de alguna amiga, el papel tapiz dentro de su peque\u00f1o celular?) elegir una nueva composici\u00f3n de palabras que puedan hacer la misma pregunta de nuevo: \u00bfa\u00fan no? Ella est\u00e1 en la terraza cuando terminas de escalar. Te mira. Se acerca. Un d\u00eda despu\u00e9s de que te fuiste la \u00faltima vez, mi esposo muri\u00f3, te dice. Quise ver si hab\u00eda algo para ti despu\u00e9s de eso, te dice. Casi deseaba que as\u00ed fuera, que pudiera decirte: es tiempo. Te muestra una imagen. Un ni\u00f1o. Se llama Giovanni. Anette quiso nombrarlo as\u00ed porque un d\u00eda le habl\u00e9 de ti como si fueras mi exnovio. Todos creen que se parece a su abuelo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfA\u00fan no? No, a\u00fan no. Saltas de la terraza, caminas por las calles heladas pregunt\u00e1ndote si a\u00fan queda algo para ti, aqu\u00ed. Sabes la respuesta. El proceso de duplicaci\u00f3n casi ha concluido. Se siente como una vibraci\u00f3n en los o\u00eddos que va bajando por la nuca, la espalda, hasta la planta de los pies. Las escaleras se desenfocan junto a los n\u00fameros de las puertas y el dibujo preciso de esas dos manos unidas a esos brazos unidos a esos hombros unidos a ese torso.<\/p>\n\n\n\n<p>Tercer sujeto de prueba [\u2026] no autorizado para los ejercicios de reconsti[\u2026] lar. No registrado. Desaparecido desde [\u2026]. Inestable.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfCu\u00e1ndo tom\u00f3 la fotograf\u00eda del ni\u00f1o? No le sirve. \u00c9l mismo no sirve m\u00e1s. Aqu\u00ed viene.<\/p>\n\n\n\n<p>La etapa inicial de desanclaje se siente como el abrazo de un extra\u00f1o, luego, el abrazo se vuelve el de un amigo, luego, es uno mismo quien estaba abrazando a un extra\u00f1o, a quien suelta. Y ese extra\u00f1o lo mira un segundo, hasta que el efecto reflejo va perdiendo fuerza en el sistema matriz y los individuos pierden la sincron\u00eda inicial de sus primeros movimientos.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando el hombre desnudo descubre que el otro no es su reflejo, toma el cuchillo y lo entierra de tajo en medio de sus costillas. Se arrodilla. Cae de lado. El doble se acuclilla delante de \u00e9l. Lo mira sin entenderlo. Empuja su cabeza inm\u00f3vil una vez, otra. Es una c\u00e1scara, ahora.<strong>\f<\/strong><\/p>\n\n\n\n<div id=\"cuento-11\"><\/div>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Moho<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>1<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p>Soy un asco platicando luego de coger. Tambi\u00e9n cogiendo, pero mucho m\u00e1s en la charla posterior. No es que me quede callado, o que hable demasiado; las dos cosas, m\u00e1s bien. La pertinencia secreta de saber cu\u00e1ndo est\u00e1 bien una o la otra.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014No puedo y nunca podr\u00e9. \u2014Lo dice con ese tono seguro que es en broma, pero tambi\u00e9n es serio. La envidio: jam\u00e1s he podido declarar nada m\u00e1s complejo que mi propio nombre con tanta convicci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>De momento, en esta tarde, a ella le valen madre las pendejadas que estoy pensando. La noche a\u00fan no llega. Ella tampoco. Adem\u00e1s de eso, casi no pienso nada. Casi.<\/p>\n\n\n\n<p>Se acomoda sobre mi hombro y pasa su pie por entre los m\u00edos. Observa esa parte de la fotograf\u00eda que tiene en el muro frente a la cama, mis ojos est\u00e1n en la ventana de la habitaci\u00f3n. Imagino la luz del d\u00eda nublado del otro lado.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfNi siquiera algo muy corto?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Sobretodo si es corto y peor si me interesa, porque entonces me desespera saber que se va a terminar demasiado pronto. Yo quiero todo, aqu\u00ed y ahora.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfC\u00f3mo sabes si es demasiado pronto? \u00bfQu\u00e9 tal que debe terminar ah\u00ed? \u00bfQu\u00e9 es todo, qu\u00e9 es aqu\u00ed, qu\u00e9 es ahora?<\/p>\n\n\n\n<p>Mis preguntas, lanzadas en tono filosofante mamador, consiguen que se r\u00eda un poquito.<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n: hoy no hay una sola nube en el cielo. Pero no necesito del clima, los d\u00edas nublados me acompa\u00f1an y cuando estoy con ella, puedo imaginarme el tono de luz, la temperatura precisa, el aroma.<\/p>\n\n\n\n<p>La fotograf\u00eda retrata la boda reciente de un amigo. Rodeamos a la pareja. Hace poco una sobrinita que estaba de visita pas\u00f3 horas mir\u00e1ndola. Cuando le preguntaron, se\u00f1al\u00f3 los huesos de una mano colgando del borde superior.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Todo es obvio. Si algo es bueno nadie quiere que se termine nunca. Adem\u00e1s es m\u00e1s rico saber que tienes muchas hojas, mucho espacio para decir: hasta aqu\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Entonces, \u00bfpor eso no terminas los libros?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014No. Es raro. Es\u2026 otra cosa. Leo lo que sea y termina haci\u00e9ndome sentir feo, mal. Murakami por ejemplo, me hace llorar.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Murakami tambi\u00e9n me hace chillar, y siempre con la misma mierda.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Ay, a ti por envidioso. Pero no es el libro. No es ni siquiera lo que Murakami dice o no dice, no se trata de la historia pues\u2026 es que a veces, cuando estoy imaginando algo termino pensando en otra cosa, algo que me duele o que recuerdo y me da verg\u00fcenza y as\u00ed. Cosas malas.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Quiero anotar esto, que no se pierda, piensa el escritor, en la penumbra; con la inocencia infantil que lo une a la ni\u00f1a fantasma mirando los huesos de esa mano: no es de utiler\u00eda. No es la primera vez que la ve.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Eso tambi\u00e9n me pasa a m\u00ed. A lo mejor es lo que le pasa a todos leyendo. Mucho de lo que pensamos y creemos es desagradable.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014 \u00a1Baja la voz! Otra vez est\u00e1s hablando como pinche locutor. \u2014detesto esa costumbre en m\u00ed. Y ella. A la menor provocaci\u00f3n me siento en una ponencia. La bajo. Adem\u00e1s cambio el tema, pero sigo pensando el cielo nublado afuera, en por qu\u00e9 Araceli no termina los libros.<\/p>\n\n\n\n<p>Me preocupa, pero no tanto como para decir algo y arriesgarme a arruinar el momento.<\/p>\n\n\n\n<p><em>El escritor tartamudea al regresar aqu\u00ed. Ya no reconoce nada en el cap\u00edtulo. Ni siquiera est\u00e1 seguro de que ella se llame as\u00ed. \u00bfY cu\u00e1ndo apareci\u00f3 la ni\u00f1a? Pero la historia ya no le pertenece y algo, alguien, lo sujeta por la cintura.<\/em><\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>2<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p>Soy un asco como promotor de lectura. Me lo imaginaba, pero siempre pesa m\u00e1s examinar la evidencia concreta de tu mediocridad, que cargar con una duda razonable.<\/p>\n\n\n\n<p>Los inle\u00eddos en batalla descansan, pasta dura o r\u00fastica, contempor\u00e1neos y cl\u00e1sicos, sobre la estanter\u00eda bajo la ventana; finiquitados a veces, con un separador entre la diecis\u00e9is y la 40.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014 \u00bfTe los quieres llevar? \u2014Me pasa la mano por el cabello y la espalda y regresa a guardar su ropa planchada.<\/p>\n\n\n\n<p>No quiero. Me siento sobre la cama. Me caza entre blusas. Piensa en qu\u00e9 pienso. Pienso en qu\u00e9 me piensa pensando. Al silencio lo interrumpen los pasos que recorren las galer\u00edas y pasillos del laberinto que levantamos juntos.<\/p>\n\n\n\n<p>Sus ojos brillan sobre una blusa con flores de color rojo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Creo que ya no voy a escribir.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014 \u00bfA escribir qu\u00e9? \u2014A veces este cuestionar incesante me vuelve loco. La imposibilidad de poder declarar: me gusta el agua, sin esperar de regreso un \u00bfqu\u00e9 te gusta del agua?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014A escribir nada.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Un berrinche, pues. Como cuando decidiste borrar todas tus redes sociales.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014No. \u2014Lo es\u2014. La literatura est\u00e1 muerta. La gente interesante ya no lee. Mira pel\u00edculas en l\u00ednea, sale de paseo y aprende cosas, pero no lee. No soy nada m\u00e1s que un necio.<\/p>\n\n\n\n<p>Ella sonr\u00ede. As\u00ed inicia una nueva partida de este juego nuestro. P\u00f3quer. Domin\u00f3. La mula. Termina de doblar la blusa, la pone en la pila y se lleva la mano al ment\u00f3n. Ya sabe qu\u00e9 me traigo. No me preocupa. Mentira: lo detesto.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Tienes miedo de que no lea tus libros, ese es el pedo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014S\u00ed, s\u00ed lo ten\u00eda. \u2014Ahora soy un adolescente haci\u00e9ndose el interesante\u2014. Pero lo pens\u00e9 y ya no solo es que tenga miedo de que no me leas. Tambi\u00e9n de que lo hagas y que cuando lo hagas vayas a ese momento y\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Sus ojos se abren un poco, apenas un poco. Lo he dicho. Dios, lo he dicho. No quiero ir a ese momento, ni ella. \u00bfPor qu\u00e9 no dije cualquier otra cosa? Es tarde. Aqu\u00ed viene.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando elevo los ojos, me sigue mirando. Pis\u00e9 la mina. Ambos o\u00edmos el clic, pero nada pasa. Estoy esperando el \u00bfese momento? \u00bfCu\u00e1l momento? Intento recuperar el vuelo. Evadir.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Cuando alguien lee algo que le gusta, ocurre una reacci\u00f3n qu\u00edmica. \u2014Ella vuelta laberinto, hace una mueca de fastidio, pero me sigue\u2014. No me refiero a las sinapsis. Texto y persona hacen la reacci\u00f3n, crean un nuevo compuesto. Ni la persona ni el texto vuelven a ser los mismos.<\/p>\n\n\n\n<p>Mi voz interior env\u00eda telegrama urgente a Dios. La morse dice: SOLICITO MILAGRO STOP NO NACER STOP.<\/p>\n\n\n\n<p>Nunca lo he imaginado ley\u00e9ndolos. Hago re\u00edr al bur\u00f3crata celeste encargado de las s\u00faplicas idiotas. Y sigo ah\u00ed, aterrorizado de la posibilidad de cagarla m\u00e1s. De que ese momento llegue y me deje abrazado a un m\u00e1stil sin barco.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfAj\u00e1?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Y no soy un hombre sabio. Ni prudente. Ni siquiera aprendo r\u00e1pido. \u00bfY si termino lastim\u00e1ndote?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Escribir\u00e1s otra mamada con eso, tambi\u00e9n. Con un t\u00edtulo s\u00faperpendejo, muy de ni\u00f1o de los noventa. \u2014Est\u00e1 sonriendo. Adoro cuando sonr\u00ede enojada.<\/p>\n\n\n\n<p>Mis palmas crean la marquesina que dibujamos cuando somos falsos visionarios:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u201c<em>Qu\u00edmica para Araceli<\/em>\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p><em>El t\u00edtulo le gusta. Ese mismo d\u00eda abrir\u00e1 un archivo de texto y lo nombrar\u00e1 as\u00ed. O casi as\u00ed. Luego, lo observar\u00e1 en silencio, como el resto de los t\u00edtulos que ha guardado, sin tener la menor idea de qu\u00e9 es lo que yace debajo.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Tendr\u00e1 di\u00e1logos mamadores y te vas a poner ac\u00e1, a pulir mi voz, para que yo note que soy yo la que est\u00e1 hablando, aunque al resto del mundo le valga verga.  \u2014Cuando ella pronuncia verga me recuerda a un motor que acelera.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Y lo voy a separar por capitulitos. Y voy a tratar de colar ah\u00ed reflexiones sobre la vida y la literatura y Murakami alv. \u2014Digo a ele ve. Creo en alv. Lo veo como el poderoso reajuste generacional de la verga arquet\u00edpica.<\/p>\n\n\n\n<p>Una subverga, para nuestro subsegmento generacional. Montada en ella he escapado de ese momento y me siento bendecido. Cuando sonr\u00ede enojada pienso en cicatrices viejas, de esas que se vuelven casi manchas.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Y fantasmas. Una fantasma estar\u00eda chido. Una ni\u00f1a fantasma.<\/p>\n\n\n\n<p><em>No existen fantasmas m\u00e1s pinches aburridos que los ni\u00f1os fantasma. Un ni\u00f1o fantasma es evidencia de un guionista o un escritor huev\u00f3n. Decir: debe dar miedo porque los ni\u00f1os muertos dan miedo, \u00bfno? Uy, \u00a1un ni\u00f1o! \u00a1Pero muerto!<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>La ni\u00f1a fantasma r\u00ede con sus ademanes. Con cada carcajada, borboteos de sangre se le escapan por la boca y ella, casi como apenada, se la cubre con las dos manitas. \u00a1Uy!, vuelve a decir el escritor y la ni\u00f1a lo imita: \u00a1uy!<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Luego, la ni\u00f1a fantasma se queda pensando.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00bfSoy aburrida?, pregunta. La sangre le gotea del vestidito. El escritor mira la sangre, toca el charco a sus pies y la desliza entre su pulgar y su \u00edndice. Piensa en la lluvia, en la humedad.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>No. Eres\u2026 eres\u2026<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Nos abrazamos. Re\u00edmos. Pienso en una sola cosa: si acaso llegara a escribir ese cuento (tengo a\u00f1os sin terminar algo que me guste), debe ser breve; me preocupa dejarlo sin terminar y no soporto imaginar que no lo termina.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Eres tierna. Eres tierna, manos de fantasma.<\/em><\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>3<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p>Soy un asco como escritor. Lo digo sin sarcasmo, sin dobles sentidos, sin falsa humildad, sin esperar rescate alguno; cuando escribo apenas puedo describir, sin pensar, porque para eso lo hago.<\/p>\n\n\n\n<p><em>A\u00fan no es una leyenda. Lo ser\u00e1. Dentro de algunos a\u00f1os, entre el calor de un caf\u00e9 a media tarde. Las se\u00f1oras dir\u00e1n: aqu\u00ed adelante, cerca del r\u00edo, se aparece la ni\u00f1a<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>En el mejor de los casos el p\u00e1rrafo es mediocre, pero contiene la idea. Adem\u00e1s, en realidad no estoy escribiendo el cuento. Solo simulo. Es lo que hago cuando nos quedamos en silencio, en su cuarto, lo m\u00e1s lejos que podemos estar uno del otro; luego de que ella se ha molestado.<\/p>\n\n\n\n<p>Es mi forma de protegerme, de anclarme a algo mientras la tormenta calma. Si reviso mis mensajes o mis redes sociales, me siento peor. No puedo con ese cat\u00e1logo de intermitencias a la que nuestra especie se volvi\u00f3 adicta en masa.<\/p>\n\n\n\n<p>Tampoco puedo con lo que ocurre en este lado de la pantalla: estoy atrapado en un pleito que no entiendo, que no puedo resolver y que comienza y termina cuando ella decide, en un ciclo que no va a terminar nunca.<\/p>\n\n\n\n<p>La raz\u00f3n no importa. Estoy convencido de ello. No es, por mucho que uno termine dese\u00e1ndolo por lo que facilitar\u00eda, personal. Cierto tipo de discusiones son as\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>Los llamo pleitos eco. Dios te bendiga si sabes de d\u00f3nde viene el que te est\u00e1 revolcando. Qu\u00e9 era, originalmente. Puntos extra si te preguntas a d\u00f3nde putas fueron todas las horas del d\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014La neta no s\u00e9 qu\u00e9 est\u00e1s haciendo aqu\u00ed. Deber\u00edas irte.  \u2014 Lo dice como habl\u00e1ndole a nadie. Es posible que en efecto, ese sea mi papel.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed que descargu\u00e9 una aplicaci\u00f3n de celular para escribir, que guarda archivos simples de texto en una nube. Escribo durante los pleitos eco. La idea, si en serio creyera en m\u00ed como escritor, ser\u00eda aprovecharlos: construirles una vela que al intentar romper, empujen.<\/p>\n\n\n\n<p>Es un autoenga\u00f1o. S\u00e9 que no soy lo suficientemente bueno y que nunca lo ser\u00e9. Mi esfuerzo se ha concentrado en encontrar razones para mantener este hiato.<\/p>\n\n\n\n<p>Si confirmara que soy un escritor p\u00e9simo, \u00bfa qu\u00e9 dedicar\u00eda mi tiempo? La verdad es que escribo aqu\u00ed para evadirme de la situaci\u00f3n, que es terrible, aunque familiar.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Ella r\u00ede de nuevo<\/em>, desde el sill\u00f3n junto a la estanter\u00eda. Su risa dice: s\u00ed, no te hablo y mira qu\u00e9 c\u00f3moda estoy con eso; porque el culpable de todo eres t\u00fa y lo sabes.<\/p>\n\n\n\n<p><em>La ni\u00f1a se volver\u00eda el rostro de la leyenda, pero no ser\u00eda ni el primer ni el \u00faltimo cad\u00e1ver encontrado en el lecho del r\u00edo. Primero, estuvo el escritor<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>No s\u00e9 qu\u00e9 chingados significa esto. Se lee chido, nada m\u00e1s. Eso es todo lo que logro pensar y cuando entiendo que as\u00ed he escrito todo lo que he escrito, me siento mal: nunca he pensado en el gran argumento, en la gran foto; no.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo m\u00edo es describir peque\u00f1os momentos, bobos, irrelevantes; que me ayudan a no pensar. Me convert\u00ed en escritor escribiendo un cuento sobre mi pap\u00e1.<\/p>\n\n\n\n<p>El loco en la torre no fue precisamente un hit familiar, pero as\u00ed descubr\u00ed mi vocaci\u00f3n. Me era imposible hablar con mi pap\u00e1 de lo que fuera. A veces, \u00e9l ya viejo y yo adulto, sigo cayendo en la trampa de creerlo.<\/p>\n\n\n\n<p>Fue y es imposible. Parecido a hablar con un muro, o un espejo: un algo que replica lo que dices y lo vuelve contra ti; que cuando crees que has encontrado la forma de vencer, guarda silencio por horas, d\u00edas, semanas, meses\u2026 hasta que encuentra la forma de que todo, de vuelta, sea tu culpa.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando mi pap\u00e1 ley\u00f3 El loco en la torre, guard\u00f3 silencio para siempre. Lo vi intentar, varias veces.<\/p>\n\n\n\n<p>Es sorprendente que puedas escribir as\u00ed, dijo una ma\u00f1ana. Es incre\u00edble lo que piensas sobre m\u00ed, dijo, a\u00f1os despu\u00e9s. Tienes un estilo muy propio. Muy fantaseoso. Pero muy propio.<\/p>\n\n\n\n<p>Siempre he querido leer en eso buenas intenciones. As\u00ed, tambi\u00e9n, entiendo por fin c\u00f3mo me siento, qu\u00e9 estoy haciendo, en el fondo: estoy pensando en mi pap\u00e1. Estoy pensando en ese lado de mi pap\u00e1, de nuevo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Ya no voy a hacer ni decir nada m\u00e1s hoy, \u00bfeh? Haz lo que quieras. Si te quieres ir, pues vete.<\/p>\n\n\n\n<p>Todo pleito eco intentar\u00e1 convencerte de que apunta a algo esencial, urgent\u00edsimo, ineludible. Parad\u00f3jicamente, todo pleito eco nace de un detalle que no le ha gustado y que en retrospectiva, es siempre trivial.<\/p>\n\n\n\n<p>Una respuesta monosil\u00e1bica lo desnuda, lo frena en seco.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014No.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora, una advertencia. Soy muy viejo y torpe para pretender que puedo ense\u00f1arte algo. Lo m\u00e1s probable es que leas con esa intenci\u00f3n. Lamento mucho defraudarte. Si esto fuera domin\u00f3, no la traigo, ent\u00e9rate de una vez.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Nadie vio ning\u00fan patr\u00f3n, nunca. Ni yo ni nadie sabe, en realidad, por qu\u00e9 amanecen cad\u00e1veres en el lecho, ni por qu\u00e9 siempre son encontrados con ese rostro tan insoportable<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Me mira. La miro. Un viol\u00edn increscendo que no alcanza el cl\u00edmax. Ojos detr\u00e1s y entre pantallas. No quiero irme. Juro que no quiere que me vaya. \u00bfPor qu\u00e9 verga cualquier momento se puede volver tan complicado?<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfDe qu\u00e9 nos salva?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Ok\u2026 como quieras, entonces, ah\u00ed qu\u00e9date en tu mundito. Te doy tu espacio.<\/p>\n\n\n\n<p>Esto nunca se tratar\u00e1 de lo que quiero.<\/p>\n\n\n\n<p>Qu\u00e9 quiero. Veamos.<\/p>\n\n\n\n<p>Quiero acabarme una caguama ri\u00e9ndome con mis amigos sin sentirme culpable o temeroso de lo que vendr\u00e1 despu\u00e9s. Quiero dejar de abandonar mis planes y mi presupuesto cada tres d\u00edas por algo que se le acaba de ocurrir. Quiero volver a La parte so\u00f1ada de Fres\u00e1n. Quiero dejar de sentir que los caminos de este laberinto tienen todos retenes ocultos, con apenas el ca\u00f1\u00f3n de los fusiles de un piquete de soldados tamaulipecos, asomado tras los costales. Quiero acabar la tercer temporada de The outer limits. Quiero que deje de interrogarme cada vez que digo algo que al parecer lo permite. Quiero jugar con mi hijo y con mi gato.<\/p>\n\n\n\n<p>Qu\u00e9 p\u00e1rrafo tan asquerosamente enorme.<\/p>\n\n\n\n<p>Quiero que deje de creer que esto se trata de controlarme. La quiero. Quiero al menos a la persona que juro haber visto, entre las se\u00f1ales sutiles de su lenguaje corporal, entre mensajes que no significan lo que dicen y puntapi\u00e9s aterrizados justo en donde le supliqu\u00e9 que no golpeara.<\/p>\n\n\n\n<p><em>La ni\u00f1a fue reportada perdida hac\u00eda seis meses. Su cuerpo apareci\u00f3 sentadito, debajo de aquel sauce llor\u00f3n. Los ni\u00f1os que caminaban a la primaria esa ma\u00f1ana fueron los primeros en verla. Todos ellos murieron esa semana<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Uno de ellos, Carlitos, fue encontrado sobre su libreta de matem\u00e1ticas, una botella vac\u00eda de cloro en el escritorio. Hab\u00eda llenado planas y planas con la misma frase, sin salirse del rengl\u00f3n, una letra en cada cuadrito:<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Acabo de encontrar algo. No tengo idea de qu\u00e9. Algo. Bast\u00f3 para volverme escritor, siendo ni\u00f1o: dar con el pedazo de muro que suena distinto, \u00bfescuchas? Es m\u00e1s hueco aqu\u00ed. Aqu\u00ed hay un secreto.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Es mi culpa.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Eres un ego\u00edsta.<\/p>\n\n\n\n<p>Bajo el celular, bloqueo la pantalla. All\u00e1 afuera hay un cuento, justo en la calle en perpendicular a la de tu casa Araceli, me imagino respondi\u00e9ndole. Tiene el cielo nublado, lo habita una ni\u00f1a fantasma.<\/p>\n\n\n\n<p>Ya no tecleo, pero el p\u00e1rrafo est\u00e1 junto a m\u00ed. Esto es algo que cualquier persona que salga con un escritor, fallido o no, deber\u00eda de tomar en cuenta: no vas a poder callarnos. Ni siquiera si somos mediocres.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>4<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p>Soy un asco cuando no estoy.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Un encuentro con la ni\u00f1a del vestidito genera siempre dos grandes efectos en quien la ve. Pensar\u00e1s siempre que est\u00e1 viva. De ah\u00ed en adelante, su imagen se quedar\u00e1 contigo: su postura ligeramente inclinada, su vestidito de flores y el zapatito que le falta.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Araceli mulli\u00f3 el coj\u00edn de caramelo y se recost\u00f3 sobre \u00e9l. El p\u00e1rrafo anterior le pareci\u00f3 un capricho. Este, otro, m\u00e1s grande. Los ley\u00f3 varias veces, jalando de uno de sus botones. La lectura le result\u00f3 confusa, pedante.<\/p>\n\n\n\n<p>Afuera, un trueno lento y holgaz\u00e1n se abri\u00f3 paso entre las nubes que cerraban el cielo. Llover\u00eda pronto y con la lluvia, vendr\u00eda el r\u00edo que se forma en la calle que pasa junto a su casa y va a desembocar a aquella otra.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfDeb\u00eda meter el carro a la cochera? Qu\u00e9 puta hueva.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Las historias sobre la ni\u00f1a se interconectan, se abren paso, chocan, se disfrazan, intentan reinterpretar el mito. Las hay incluso que afirman que la ni\u00f1a original nunca existi\u00f3 o que no es, esto es importante, una ni\u00f1a.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Y est\u00e1 la que nos interesa m\u00e1s: esa en donde el cuerpo de la ni\u00f1a est\u00e1 sosteniendo una libreta taquigr\u00e1fica. Antes del hallazgo oficial, alguien toma la libreta y la lee.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>La libreta contiene un cuento. Es un cuento confuso, raro; lleno de aristas. A do\u00f1a Luc\u00eda, del 413 B en la calle San Rom\u00e1n, le gusta contar que el alguien que toma la libreta es H\u00e9ctor, el viejo que se suicid\u00f3 colg\u00e1ndose del protector de su ventana, en el 453 A, empu\u00f1ando un recado p\u00f3stumo con una sola frase. Es aqu\u00ed, a un par de cuadras.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Las amigas que toman el caf\u00e9 con ella y hacen cara de sorpresa delante de las mismas an\u00e9cdotas con los mismos suicidas, no se explican la predilecci\u00f3n de Luc\u00eda; es algo suyo, dicen a veces: le encantan las historias con alguien suicid\u00e1ndose al final, qui\u00e9n sabe por qu\u00e9. En un par de a\u00f1os, tras morir atropelladas por un viejito distra\u00eddo fuera de un centro comercial, la se\u00f1ora tomar\u00e1 el caf\u00e9 sola.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Algunos analistas, antes de morir, han llegado a categorizar el cuento de la libreta desde \u201cincongruente\u201d, hasta \u201cinfeccioso\u201d. Simple, bobo, pero imposible de dejar. Deber\u00eda ser corto. Eso es lo que se piensa al comenzar a leerlo. Corto y amigable. Pero al internarse en \u00e9l, parece que es imposible que realmente termine.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>En el cuento hay dos personajes principales: Araceli y el escritor. Charlan en una habitaci\u00f3n; da la impresi\u00f3n de que entre una conversaci\u00f3n y otra, el tiempo ha avanzado, pero los indicios no bastan para saber cu\u00e1nto. A veces desaparecen casi por completo. A veces solo uno es visible. Son algo as\u00ed como un eje.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>De llegarte a perder o confundir entre una hoja y otra, entre una parte y otra de la historia, el \u00fanico consejo est\u00e1 anotado de vez en cuando, aqu\u00ed y all\u00e1, al margen con pluma bic, e incluso dicho por alguna de las voces que, en cierto momento, ser\u00e1n indistinguibles:<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Encu\u00e9ntralos. R\u00e1pido. Mientras el cuento trata de ellos, la ni\u00f1a no se acerca.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Est\u00e1 narrado mal. El escritor afirma que no sabe escribir y puede que tenga raz\u00f3n: los p\u00e1rrafos son raros, muy breves y a veces, tan despistados que mencionan ese bot\u00f3n de esa camisa de Araceli que al escritor le gusta, para nada m\u00e1s que decir eso: que le gusta.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Es en verdad el m\u00e1s perfecto y elocuente bot\u00f3n parido por este mundo.<\/p>\n\n\n\n<p><em>La ni\u00f1a es parte del cuento y parece ser muy importante, pero los lectores nunca logran averiguar qu\u00e9 hace una ni\u00f1a fantasma en el lecho de un r\u00edo en Aguascalientes y por qu\u00e9 contin\u00faa apareciendo aqu\u00ed, p\u00e1gina tras p\u00e1gina; ni mucho menos c\u00f3mo es que est\u00e1 a tu lado ahora.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Calma. No voltees. Sigue mi voz. A\u00fan no es tiempo y ella lo sabe. No pienses en su nombre. Pasa al siguiente p\u00e1rrafo, r\u00e1pido.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>As\u00ed, entre las menciones que el cuento tambi\u00e9n provoca en conversaciones espont\u00e1neas y a las que sus interlocutores no vuelven nunca, se cuenta que sus lectores suelen inclinarse hacia un marco delimitado de posturas:<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>A) Habr\u00e1 quien afirme que el cuento en la libreta es una carta de desamor codificada y por dem\u00e1s boba; que a quien la escribi\u00f3 le importa una verga el argumento, los di\u00e1logos y la ni\u00f1a fantasma y que tal vez, solo tal vez, el texto podr\u00eda ser considerado subliterario.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>B) Alguien observar\u00e1 en la aparici\u00f3n del bot\u00f3n de Araceli un hecho tan falaz e inesperado que lo considerar\u00e1 la clave para entender no solo el cuento de la libreta de la ni\u00f1a fantasma, sino el mundo; en adelante, experimentar\u00e1 un profundo cambio en su experiencia de vida, con solo prestar m\u00e1s atenci\u00f3n a los botones de las personas, llegando incluso a citar este momento, de este cuento, en el que el bot\u00f3n aparece y ante la cara de consternaci\u00f3n de sus interlocutores, afirmar: \u201ces que hay que leerlo para entender por qu\u00e9 se siente tan especial\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>C) El que sonr\u00ede mientras lee, que a momentos se detiene para mirar a ambos lados del mundo y decirse: \u201cqu\u00e9 extra\u00f1o que est\u00e9 leyendo este cuento, aqu\u00ed, en este lugar y este momento\u201d, e incluso llegar\u00e1 a soltar alguna risotada, aunque nunca estar\u00e1 muy seguro de de qu\u00e9 se est\u00e1 riendo, ni de por qu\u00e9 esa de duplicada parece un error, pero tal vez no lo sea e incluso, puede que nunca la note, con todo y que el par\u00e9ntesis la menciona al final.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>D) Ese lector que llegado a este p\u00e1rrafo, se preguntar\u00e1 c\u00f3mo es que ha llegado hasta aqu\u00ed y d\u00f3nde precisamente es ese aqu\u00ed y si continuar leyendo tiene sentido; si acaso se volver\u00e1 a Araceli y el escritor hablando mientras el escritor escribe Qu\u00edmica para Araceli en su celular, a Araceli ley\u00e9ndose a s\u00ed misma dentro de un cuento con su nombre o a la libreta en la manita morada de la ni\u00f1a del vestidito, encontrada en el lecho del r\u00edo donde siempre hay cad\u00e1veres en Aguascalientes, que podr\u00eda o no contener Qu\u00edmica para Araceli.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>E) Aqu\u00e9l que considerar\u00e1 este par\u00e9ntesis ya excesivo, elevar\u00e1 los ojos en un orgasmo de fastidio y dir\u00e1 algo como: \u201cugh, otro cuento que quiere ser metaficcional, pero no le sabe bien al pedo\u201d, que en muchas ocasiones ser\u00e1 tambi\u00e9n un escritor, fallido o no y sobre el que no diremos nada, porque as\u00ed como est\u00e1, este laberinto ya tiene suficientes fantasmas.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Araceli ha dejado de leer y mira hacia el techo. Piensa que el cuento est\u00e1 interesante, pero que le ocurre lo mismo a este cuento que a todos los cuentos que ha intentando leerle: aburre y entonces hay que fingir, al siguiente d\u00eda, que se ley\u00f3 completo, sin entrar en detalle; hacer una o dos cr\u00edticas para demostrarlo y dejar pasar el tema.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Mira c\u00f3mo te pones. Por eso no se te puede decir nada, por eso no puedo esperar nada de ti. \u2014Tengo ahora la cabeza llena de preguntas, algunas m\u00e1s preocupantes que otras: qu\u00e9 d\u00eda es hoy, en qu\u00e9 momento nos encontramos de nuestra relaci\u00f3n y cu\u00e1ndo fue que comenc\u00e9 a confundir el tono de seguridad con el de furia contenida; si la bruma bajar\u00e1, si alg\u00fan d\u00eda bajar\u00e1 y sobre todo, c\u00f3mo es que sigo escribiendo si sus gritos me han vuelto a paralizar.<\/p>\n\n\n\n<p>Miro los libros en la estanter\u00eda y lo pienso: esto est\u00e1 por terminar. Est\u00e1 por decirlo. Pero no lo hace y al contrario, que yo me sienta as\u00ed, como si esto estuviera a punto de terminar, es mi culpa, como todo lo dem\u00e1s: mi poca higiene personal, mi barba desarreglada, el hecho de que vista un cambio de ropa que apesta a podredumbre, moho y orines de gato; el estado de mis toallas, que sus amistades y amigos le pregunten c\u00f3mo le hace para soportarme.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014 Al final es mi problema. Por todas las expectativas que he puesto sobre ti.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed funciona el momento: te deja creer que est\u00e1 lejos. Permite que te pongas c\u00f3modo, que no temas; que pienses en las pendejadas que piensas despu\u00e9s de coger; en el clima que siempre imaginas afuera.<\/p>\n\n\n\n<p>Y de pronto est\u00e1s de vuelta en \u00e9l y claro, en realidad nunca saliste de \u00e9l, \u00bfno te diste cuenta?<\/p>\n\n\n\n<p>Araceli se ha quedado dormida. El borrador que intent\u00f3 leer durante la \u00faltima hora se queda en la pantalla de su celular cinco minutos m\u00e1s y luego, la pantalla se apaga.<\/p>\n\n\n\n<p>Yo sigo escribiendo, he encontrado el punto en donde esta historia logra hacer sentido. El tema es en realidad sencillo. Para variar: no s\u00e9 si podr\u00e9 terminarlo.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>5<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p>Oh s\u00ed, por supuesto que s\u00ed: soy tambi\u00e9n un asco cuando termino.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Se sabe que el cuento da much\u00edsimas vueltas, pero no tantas. Descripciones con mayor precisi\u00f3n abundan sobre el hecho de que Qu\u00edmica para Araceli no termina donde dice que termina, porque hay mucho m\u00e1s escrito en esa libreta en la mano putrefacta de la ni\u00f1a del vestidito, que un muchacho reci\u00e9n terminado recoger\u00e1 y leer\u00e1 durante unos veinte minutos para luego emprender una carrera hacia su casa y esa misma noche suicidarse, con una urgencia que s\u00f3lo puede explicarse diciendo: esto es Aguascalientes, s\u00ed se\u00f1or: cada a\u00f1o otra feria, m\u00e1s mam\u00e1s luchonas y m\u00e1s suicidas.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Se sabe tambi\u00e9n que el cuento parar\u00e1, qued\u00e1ndose fijo a un \u00faltimo p\u00e1rrafo. Para ese momento ser\u00e1 muy tarde para deshacerse de la ni\u00f1a. Se llama Sara. Y lo sab\u00edas.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>El azul no. El de lunares de colores no. El rojo no. Incluso: \u00f1o. \u00d1o: algo m\u00e1s casual; m\u00e1s buena ondita. A veces pienso que el clima nublado se ha ido y por fin ha salido el sol.<\/p>\n\n\n\n<p>Ninguno de mis miedos se ha visto justificado y aunque es verdad que sigo atrapado en la espera de que esto mejore o se ponga peor, hay momentos en donde casi me siento tranquilo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014 \u00bfEsta?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014S\u00ed, esa blusa se te ve muy bien, qu\u00e9 envidia por la gente que vaya.<\/p>\n\n\n\n<p>Pienso tambi\u00e9n que ser pareja de alguien como yo debe ser a fin de cuentas cansado: poca iniciativa, silencios enormes, una actitud meditabunda y una selecci\u00f3n de temas que nunca coincide con la situaci\u00f3n; bolsillos llenos de cosas que nunca s\u00e9 por qu\u00e9 llevo conmigo y por supuesto, mi peste.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero s\u00ed que puedo ayudarle a hacer la maleta.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Me gustar\u00eda que me acompa\u00f1aras.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014A m\u00ed tambi\u00e9n.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014 \u00bfY por qu\u00e9 no lo haces?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014No tengo dinero. Ha sido una semana dif\u00edcil.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Siempre es una semana dif\u00edcil y nunca tienes dinero. Pero ese es otro de tus temas sensibles; no puedo hablarte de eso porque te pondr\u00e1 mal.<\/p>\n\n\n\n<p>Escuchar el cambio de tono en su voz me pone mal. No me gusta la imagen de caminar sobre c\u00e1scaras de huevo. No me gusta la imagen de caminar en un campo minado. La raz\u00f3n principal es que no necesito caminar, ni me imagino caminando. Solo tengo que pensar que todo est\u00e1 bien, eso es todo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Mira c\u00f3mo te pones. Por eso no se te puede decir nada, por eso no puedo esperar nada de ti.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Estoy a punto de terminar mi cuento. \u2014No s\u00e9 de d\u00f3nde me ha salido eso. No estoy listo a\u00fan para dec\u00edrselo, pero s\u00e9, tambi\u00e9n, que cada cuento impone sus propias reglas; es un solo disparo, y no m\u00e1s. A\u00fan as\u00ed estoy a punto de hiperventilarme como un pendejo\u2014. El final\u2026 el final no te va a gustar.<\/p>\n\n\n\n<p>Ella me mira. Yo la miro. La cacer\u00eda ha terminado y la maleta tambi\u00e9n. Entiendo la sorpresa. Tocaba que me hablara de lo irresponsable que soy con el dinero. Del poco control que tengo en toda mi vida. No le gustan los cambios repentinos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfPor qu\u00e9?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Porque te gusta estar aqu\u00ed. Te gusta contar conmigo. Te gusta charlar conmigo e incluso te gusta creer que puedes hacerme pedazos cada que est\u00e1s de humor. Es falso. Es una ilusi\u00f3n a la que los dos nos volvimos adictos. T\u00fa bajo el pretexto de volverme uno con tus expectativas, yo bajo el de alcanzar el d\u00eda en que no tenga miedo de acompa\u00f1arte.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014 \u00bfTe asusta acompa\u00f1arme? \u2014Los signos de interrogaci\u00f3n en realidad no existen. Lo est\u00e1 gritando, pero esta es la clase de grito que defender\u00e1 diciendo que yo estoy hablando m\u00e1s bajo para que parezca que est\u00e1 gritando, que ella as\u00ed habla; ella nunca grita y yo tampoco. Aqu\u00ed todos hablamos con un volumen de voz muy normal.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Eres un cuento de miedo. De fantasmas. Al comienzo de la historia hay peque\u00f1os indicios de que es as\u00ed. Muchos de los lectores de la pieza ya intuyeron, hace cap\u00edtulos, que alguno de los dos somos fantasmas. O los dos. Lo que es seguro es que ya no estamos aqu\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>Su rostro ha cambiado, de la tristeza, al enojo a la tristeza de nuevo y luego a ese tono p\u00e1lido, ese silencio suyo que siempre me ha amedrentado. Los pleitos eco se congregan a nuestros alrededor, se alistan para el contraataque.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014No entiendo nada de lo que est\u00e1s diciendo, \u00bfqu\u00e9 te pasa? \u00bfSabes qu\u00e9? Este es otro de tus intentos de acomodarte las cosas, de contarte un cuento, una ficcioncita tuya, toda teta, en donde salgas bien parado. Vete, vete ya.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014No puedo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Uy, no puedes, \u00bfy por qu\u00e9 no puedes, eh?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Te lo dije ya. Los dos nos hemos ido ya de aqu\u00ed. Primero t\u00fa, despu\u00e9s yo. Pasar\u00e1 luego que te confiese que me duele saber que nunca vas a aceptarme, que s\u00e9 que es injusto; pero que a diferencia tuya, yo no tengo el esp\u00edritu para exigirte que cambies nada en ti. Eso ocurrir\u00e1 despu\u00e9s de un pleito por tel\u00e9fono que durar\u00e1 casi dos d\u00edas, en donde yo no voy a entender lo que est\u00e1s haciendo, pero que t\u00fa habr\u00e1s comenzado con un objetivo muy claro\u2026<\/p>\n\n\n\n<p><em>Afuera llueve. El resto de los fantasmas, congregados entre charcos, espera con paciencia a que el \u00faltimo de ellos llegue a su p\u00e1rrafo final.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Librarte de m\u00ed. Cuando la bruma baje y te encuentres sobria, de tu lado ser\u00e9 apenas un mal sue\u00f1o. No podr\u00e1s verme de otro modo y ante la frustraci\u00f3n, te dir\u00e1s que nunca te import\u00f3, que as\u00ed est\u00e1 perfecto porque en realidad es mi culpa.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfSabes qu\u00e9? Si soy tan t\u00f3xica para ti, \u00bfpor qu\u00e9 no te vas, por qu\u00e9 no te alejas? Vete y d\u00e9jame sola, t\u00fa mismo est\u00e1s confesando c\u00f3mo ya piensas que hay que terminar.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014De nuevo no est\u00e1s escuchando. Crees que t\u00fa eres t\u00fa, pero de este lado, ya solo existes aqu\u00ed. Te escrib\u00ed aqu\u00ed para tolerar tu ausencia. Todo, aqu\u00ed y ahora. As\u00ed nos he escrito. Hasta ese momento, este momento, en donde todo, aqu\u00ed y ahora, queda en penumbras.<\/p>\n\n\n\n<p><em>El escritor intenta alimentar el fuego de la historia un poco m\u00e1s, pero agoniza; intenta refugiarse en los primeros p\u00e1rrafos, en el primer cap\u00edtulo, en donde todo estaba tan lleno de potencial, en donde solo hab\u00eda un problema m\u00ednimo para resolver, pero all\u00e1 ya no reconoce nada. El cuarto ya no est\u00e1 y sus luces se apagan despacio.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>La ni\u00f1a del vestidito se acerca despacio al escritor, cojeando. Un trueno ilumina lo que su leyenda dej\u00f3 de su rostro; ah\u00ed, entre piel amoratada, bajo los bultos de piel dejados por el arma policontundente, sus dos ojitos brillan.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>El escritor se da en la cara con una piedra que ha levantado del lecho, una, otra, otra vez. Es mi culpa, grita. No ha terminado, objeta. Estoy escribi\u00e9ndolo, berrea. Un poco m\u00e1s, teclea. No tiene por qu\u00e9 terminar aqu\u00ed. No es justo. Otro detalle. Otra arista. Burlarnos del uso indiscriminado de la palabra t\u00f3xico, algo, algo m\u00e1s se me escapa; el cuento no ha terminado, suplica.&nbsp;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Pero es una mentira.<\/em><br><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>S\u00ed,esta antolog\u00eda est\u00e1 dedicada a ti,tambi\u00e9n. Escrib\u00eda muy bien en esa \u00e9poca, dicho sea de paso, mucho mejor que ahora, ten\u00eda una convicci\u00f3n absoluta. 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